¿Quién no recuerda a la expresidenta Cristina Fernández en cadena nacional, aumentando un mito a la carne de cerdo? ­Uno más! Corrían el primer mes del 2010 y la presidenta de entonces aseguraba que la carne de cerdo ayudaba en la potencia sexual.
Buscaba darle un espaldarazo a una de las producciones nacionales mediante un comentario que creaba un mito. Pasa que al momento de elegir determinados alimentos, son muchos los dichos populares que rondan sobre ellos. Algunos positivos, otros negativos. En ocasiones nos confunden y nos hacen dudar de si consumirlos o no y en qué cantidades. Virginia Busnelli, médica especialista en nutrición y directora médica de Crenyf, destacó que en relación a la carne de cerdo "son varios los mitos que la rodean", y remarcó la importancia de informarse debido a que es "una opción nutricional única".
"Es necesario que podamos desmitificar, informarnos y elegir sobre la base de conocimientos médicos y no sobre los consejos que circulan en las redes o que rondan la "sabiduría popular", destacó Busnelli. La especialista puso de relieve la importancia de "conocer y desmitificar" para "poder elegir siempre la mejor opción, incorporando hábitos saludables y priorizando lo que más nos gusta y hace bien al momento de comer".
Enumeremos los mitos sobre la carne de cerdo: que es muy grasosa. Sin embargo, el 65% de la grasa que contiene el cerdo se retira durante el proceso de corte, y la que queda es 70% grasa poliinsaturada (buena) y solo el 30% es saturada (mala).
Otro mito es que no aporta nutrientes. Esto es totalmente falso porque, además de la proteína, la carne de cerdo es rica en vitaminas B1 y B3, esenciales para el funcionamiento del corazón y el sistema nervioso, y también para mantener la piel en buen estado. Además, por su dosis de fósforo, fortalece los huesos y genera energía en las células. También es rica en hierro importante para reducir o prevenir anemias. También contiene vitamina B12, esencial para el funcionamiento normal del cerebro, del sistema nervioso y para la formación de la sangre.
Otro mito alrededor de la carne de cerdo es que "daña el corazón". Sin embargo, es la carne que contiene mayor porcentaje de grasas poliinsaturadas o "buenas", más que la carne de vaca, la cual ayuda a bajar los niveles de colesterol en la sangre y disminuye los factores que favorecen la acumulación de grasa en las arterias (arteroesclerosis).
Otro de los mitos que se le adjudican a la carne de cerdo es que los médicos la prohíben si se está tomando medicamentos. En cuanto a prohibición de la comunidad médica, está comprobado científicamente que esto no tiene razón de ser: la carne de cerdo aporta los nutrientes necesarios que ayudan a una recuperación y es falso que favorezca las infecciones.
"Estos son cuatro de los principales mitos que están asociados a la carne de cerdo y que, muchas veces, nos hacen poner en duda si consumirla o no. Por esto y porque no todo lo que se dice sobre un alimento es cierto ni tiene un fundamento científico sino que muchas veces se trata, ni más ni menos, que de un mito popular, es muy importante que al momento de asesorarnos lo hagamos con un especialista que pueda brindarnos las mejores opciones de alimentación de acuerdo a nuestras necesidades, expectativas y posibilidades", concluyó la especialista Busnelli.
Pero, ¡cuidado! Mucho de esto no se aplica para los embutidos elaborados a base de cerdo, como el jamón, los chorizos y los patés, que sí son altos en colesterol y en grasas saturadas. Con respecto a posibles enfermedades, la recomendación es comer la carne de cerdo bien cocida y conservada, para eliminar los parásitos y las bacterias. Y a disfrutar.

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