Los colores del carnaval andino se entremezclan con los vientos y las imponentes cumbres que rodean el pueblo de Tolar Grande, en la Puna salteña. Febrero es un mes especial: el Pujllay, o el diablo del carnaval, da rienda suelta a una costumbre que atrae cada año a una mayor cantidad de turistas.
Tanto que este año las autoridades de Tolar Grande prevén una ocupación total del pueblo, que cuenta con una capacidad de 130 camas.
Tolar está incluido en la Red de Turismo Comunitario, en la que las familias se especializan para recibir a los visitantes, darles alojamiento, brindarles lo mejor de la gastronomía regional y dar a conocer, principalmente, su modo de vida y su cultura, entre ellas, el carnaval.
Si bien la mayoría de los turistas son franceses, italianos y de Buenos Aires, en los últimos años está aumentando la cantidad de visitantes salteños que surcan estas tierras tan propias y tan desconocidas a la vez.
"Llegan más salteños que antes. Si bien la mayoría de los turistas son de Europa y de Buenos Aires, notamos una diferencia con respeto al turismo salteño en relación a otros años", contó a El Tribuno el intendente de Tolar Grande, Sergio Villanueva.
La temporada alta es en invierno, con el mes de la Pachamama. En el pueblo, cada 31 de agosto los festejos en honor a la Madre Tierra culminan con una ceremonia en el pueblo.
"Durante todo el año, la ocupación hotelera del pueblo es de alrededor de 80%. En julio y agosto, está al cien por ciento. Cada vez se van abriendo más hostales y casas de familia. también hay numerosas agencias que trabajan en la zona", dijo el jefe comunal.
El carnaval
El objetivo de la comuna es difundir otras actividades durante el año para impulsar la actividad turística en la región, que se potencia año tras año gracias al trabajo conjunto entre el municipio, la comunidad y la Provincia.
El carnaval es la ocasión perfecta para ello, ya que se vive de una manera peculiar en la Puna. Las comparsas recorren las viviendas, donde son invitadas con comidas y bebidas por parte del dueño de casa.
"Se convida al mojón y los copleros se ubican a su alrededor para entonar sus originales letras. Se juega con serpentinas y talco. Es un momento de alegría y sana diversión con toda la familia y en comunidad", relató Villanueva.
Cómo llegar
Diez horas de viaje separan la ciudad de Salta de Tolar. Se puede llegar contratando una agencia o bien con un servicio especial que parte todos los miércoles a las 8 desde la Casa de Tolar Grande en Salta (San Luis 2050). El retorno es el viernes a las 13. Al pueblo se accede por la ruta nacional 51.

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