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Prisión perpetua para los femicidas de Gimena Álvarez
Pasada las 20 de ayer en la Sala III del Tribunal de Juicio, las juezas condenaron a prisión perpetua a Carlos Plaza y Juan José del Valle. Los imputados fueron acusados de ser coautores materiales y penalmente responsables del delito de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas ciminis causa y por violencia de género en perjuicio de Gimena Álvarez (31).
Antes de que Carolina Sanguedolce, presidenta del Tribunal, terminara de leer la sentencia se escuchó el desgarrador llanto de la madre y hermanos de Gimena. El frío se apoderó de la Sala ante el desahogo de los familiares y amigos.
Del otro lado, apesadumbrados se levantaron y se fueron los familiares y amigos de los acusados. "Mi hijita, mi hijita...", repetía Zulema Susana Flores, madre de Gimena, al escuchar la contundente condena. Después, la señora sufrió una crisis emocional y tuvieron que tranquilizarla.
Se trató de una jornada larga que arrancó cerca del mediodía con los testimonios de personas que tuvieron que ser llevadas por la fuerza pública. Luego se expuso un video de una cámara Gesell donde hablo el menor identificado como M. A. M., quien observó todo la noche del crimen. Posteriormente, declararon los imputados. Por la tarde, las partes expusieron sus alegatos.
Los defensores oficiales, Guillermo Polliotto, de la UDP 1, y Jorge Bonetto, de la UDP 6, hicieron hincapié en la falta de pruebas. A raíz de eso el pedido de penas para Plaza fue la absolución y el planteo de inconstitucionalidad en cuanto a la perpetuidad de la condena. Y para Del Valle, la absolución por entender que no participó de los hechos.
El fiscal penal, Pablo Paz, solicitó prisión perpetua para ambos y se apoyó no solo en las imágenes registradas por tres cámaras de videovigilancia la noche del 23 de diciembre de 2014. También, sustentó su alegato en las declaraciones en cámara Gesell del menor en cuanto a la actuación de los imputados, entre otras pruebas que terminaron por ser contundentes para el Tribunal.
El 23 de diciembre de 2014, los imputados estaban en la plazoleta ubicada en la avenida Jujuy y calle Esteco. El menor se acercó a ambos y luego se dirigió a calle La Rioja, donde esperaba Gimena. La acompañó a donde estaban Plaza y Del Valle y se dirigieron hacia la calle Tucumán, donde los condenados tuvieron relaciones sexuales con la mujer y luego la agredieron, le sustrajeron el celular y dinero para empujarla al canal de calle Esteco.
Era el comienzo del fin de una historia que marcará un antes y después en la Justicia salteña y argentina, ya que se trató de un fallo por femicidio en el que la víctima era una trans.
Gimena tenía el cambio de identidad de género en su DNI.

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Sección Editorial

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