A lo largo de estos 10 años Pro Mujer Argentina otorgó 600 millones de pesos en créditos, brindó 920 mil capacitaciones y más de 77 mil atenciones médicas. Fueron 48.600 mujeres las que recibieron microcréditos, pero lo más importante es que se sintieron contenidas, se capacitaron y, en muchos casos, lograron salir del círculo de violencia intrafamiliar en el que estaban atrapadas porque no tenían trabajo ni adónde ir con sus hijos.
El lema de Pro Mujer es "Donde tu palabra vale". Y los testimonios de las mujeres que pasaron por la institución así lo destacan. Es muy común escuchar frases como "acá me enseñaron a confiar en mí". La mayoría de las socias provienen de zonas desfavorables y muchas son madres solas. En Argentina son 8.600, de las cuales 6.000 son de Salta.
Pro Mujer nació hace 25 años en Bolivia de la mano de Lynne Patterson, norteamericana, especialista en educación temprana, y la psicóloga boliviana Carmen Velasco. Se dedicaban a la educación popular. Ellas se dieron cuenta de que educar solamente no alcanzaba para que las mujeres vulnerables salieran de la pobreza y fue así que comenzó el proyecto de los microcréditos.
"Aquí no se trata solo de darle un microcrédito. Es mucho más. Es capacitación, salud, contención", dijo Denise Ferreyra, gerente general de Pro Mujer Argentina, y agregó que "las mujeres siguen siendo el sector más desprotegido de la sociedad y, a pesar de que está probado que son muy buenas pagadoras y que respetan el destino para lo cual les fue otorgado el dinero, no tienen acceso a los créditos bancarios porque no tienen bienes con qué garantizar el pago". Sin embargo, cuando tienen una oportunidad saben aprovecharla. "Tenemos muchas socias que han progresado lo suficiente como para no depender de nuestro financiamiento, pero siguen viniendo porque aquí se sienten cómodas, contenidas y tienen amigas", contó Denise.
El microcrédito grupal
Los préstamos de Pro Mujer son grupales y están basados en la confianza y en la solidaridad. "La novedad es la modalidad: los micropréstamos son grupales. Cuando se creó Pro Mujer, era mucho más común la experiencia del microcrédito individual, pero la metodología grupal permite llegar a los segmentos más carenciados. Lo que se logra es que sean solidarias y garantes entre ellas mismas". Las mujeres que quieren acceder a los créditos deben formar un grupo y firmar un contrato entre ellas. A partir de allí son socias y son las responsables de gestionarlo. Si alguien tiene un problema para pagarlo, las demás son las que van a cubrir su cuota, por lo tanto se deben conocer muy bien. Por eso Pro Mujer no les puede decir con quiénes se tienen que asociar. Ellas son las que deben elegirse. Se trata de confianza, responsabilidad y solidaridad. Cada grupo es una asociación comunal que tiene que fijar sus normas de convivencia, entre ellas el respeto de los tiempos, asistir a las capacitaciones y también cuidar su salud y la de sus hijos. En Pro Mujer tienen una consejería de salud que es pequeña, que cubre los servicios básicos y tiene un enfoque preventivo y de promoción de la salud.
Los montos
Los importes de los créditos van desde $1.200 a $12.000. No todas las mujeres reciben la misma cifra, eso depende de una serie de variables predeterminadas. Los emprendimientos son muy variados y se trata de que los grupos sean multirrubro para disminuir los riesgos derivados de cuestiones externas. El 20% se dedica a servicios y el 80% restante se distribuye de manera pareja entre comercio y producción. En el último tiempo las más jovencitas comenzaron a optar por emprendimientos tecnológicos.

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