Miles de fieles metanenses y de todas las localidades del departamento fueron parte de la tradicional procesión de agosto en honor al Señor y la Virgen del Milagro.
Este año fue muy especial para la feligresía católica, ya que, simultáneamente, celebraron las bodas de oro de la parroquia Señor del Milagro y consagraron el altar y el templo.
Como ocurre cada 15 de septiembre en la capital, en Metán los devotos renovaron el pacto de fidelidad con los santos patronos tutelares. Esta especial manifestación religiosa tiene su origen en el año 1948, cuando un terrible terremoto sacudió buena parte de la provincia y la gente acudió a la iglesia en busca de la protección de los santos, como ocurrió en Salta.
Desde entonces pasaron 68 años en los que, ininterrumpidamente, se celebra al Señor y la Virgen en el sur provincial.
Este año la novena y procesión fueron regidas por el lema "Sin misericordia no hay Milagro", pero las bodas de oro de la parroquia y la consagración del altar y el templo ubicado frente a la plaza central le dieron esta vez un marco particular a la festividad.
El jueves por la tarde miles de personas recorrieron las calles de la ciudad para dar gracias a los patronos tutelares, en una impactante muestra de fe que se transmite por generaciones.
El Milagro metanense comenzó en la madrugada del 25 de agosto de 1948, cuando un fuerte terremoto despertó a los desprevenidos vecinos que se encontraban entregados al reposo. Fue esa, de acuerdo a los relatos, la causa determinante del origen de los cultos en Metán. Como si hubiera un acuerdo silencioso, esa mañana los vecinos acudieron a la parroquia San José, única existente en esa época, y solicitaron la apertura del templo para orar.
Luego se organizó un novenario y una procesión. Hoy los fieles católicos de la localidad del sur provincial recuerdan la manifestación de fe que los salvó de la furia de la naturaleza que nadie pue de controlar.

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