A los 10 años, cuando salía de la escuela, Flynn McGarry no pensaba en jugar. Corría a la cocina de su casa en Los Ángeles, California, a preparar platos que degustaban su familia y sus vecinos. A medida que fue creciendo, sus creaciones se fueron sofisticando y sus padres, entusiasmados, comenzaron a cobrar a los invitados que pagaban 160 dólares para probar alguna de las catorce opciones del menú. Pronto comenzó a ofrecer cenas "pop up" (en distintas fechas y lugares) en San Francisco y Nueva York.
Hoy tiene 17 y ya lo señalan como una de las grandes promesas de la gastronomía norteamericana. La prestigiosa revista New Yorker lo presentó como un "prodigio" y Time lo eligió como uno los 25 adolescentes más influyentes.
"Nunca seguí lo que otros hacían. Siempre hice lo que quise, y lo que siempre quise fue simplemente cocinar", dijo el joven cocinero en una entrevista con la cadena CNBC.
Instalado en la Gran Manzana, está al frente de Eureka, un restaurante que funciona de jueves a domingos dentro del Kava Cafe, en el West Village de Manhattan. Allí está a cargo de cada detalle del menú, excepto de la carta de vinos, ya que aún es menor de edad y legalmente ni siquiera puede probar bebidas alcohólicas. Sus socios suelen hacerle bromas diciéndole que hay botellas de la cava que son más viejas que el chef.
Entre sus platos se destacan las tartas de crema caramelizada y caviar, y los erizos de mar con vinagreta de café. Y para quienes crean que solo le interesan las preparaciones exóticas y sofisticadas, confiesa que su placer culposo son las hamburguesas con papas fritas. Destaca influencia de Daniel Humm, chef del Eleven Madison Park.

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