Bajo la figura de protección a los testigos, el juez federal Julio Bavio dispuso que tres empleados del Juzgado Federal de Orán, que son testigos en la causa del narcoescándalo contra su par Raúl Reynoso, puedan no ir a trabajar como medida preventiva para resguardar su integridad física y psíquica.
En paralelo, el magistrado confirmó que desde mañana tomará declaración a los 16 empleados del Juzgado Federal de Orán. Hasta el lunes este trámite, que fue solicitado por Reynoso cuando se presentó ante Bavio, deberá estar concluido.
Ayer fue un día complejo en la Justicia Federal de Salta, en el marco de esta causa, que tiene al único juez federal de la frontera norte acusado de cobrar sobornos para liberar a narcotraficantes.
Desestimación
Apenas una hora después del mediodía, la Cámara Federal de Salta ratificó al juez Bavio al frente del caso, al rechazar la recusación que había presentado el abogado Martín Bligaard, defensor de María Elena Esper, una de las abogadas detenidas por -supuestamente- integrar la red delictiva que habría liderado Reynoso.
Con su decisión, la Cámara dio por tierra la segunda recusación que enfrentó Bavio en esta causa. La primera había sido presentada por Federico Magno, defensor de Reynoso.
En su resolución, la Cámara Federal consideró como una "maniobra espuria" el cambio de abogado que hizo Esper, representada en un primer momento por Daniel Luna. Sucede que en la recusación contra Bavio se menciona una actuación anterior del juez federal en una causa en la cual se excusó de continuar por haber actuado en un proceso previo contra Bligaard. Este hecho lo había advertido el mismo Bavio, al defenderse y rechazar la recusación.
"La tardía incorporación de Bligaard al proceso lleva a considerar razonable lo afirmado por el recusado (Bavio) en el sentido de que la actuación del letrado Bligaard obedeció a una maniobra espuria que tiene como exclusivo objetivo oponer una resistencia ilegítima al avance del proceso", afirmó la Cámara Federal.
Tras advertir sobre esta maniobra, el tribunal decidió remitir su resolución al Colegio de Abogados y Procuradores de Salta para que analice la conducta de los abogados que recusaron al juez.
Tras su confirmación al frente de la causa, el juez Bavio debe resolver la recusación presentada contra el fiscal federal N§ 2, Eduardo Villalba, uno de los impulsores de la denuncia contra Reynoso. El fiscal había sido objetado por la defensa de Arsenio Gaona -otro de los detenidos-, que está a cargo de Daniel Luna. "Animosidad manifiesta" contra los imputados, fue el argumento de Luna contra Villalba. Hasta anoche corrió una versión acerca de que habrían rechazado el apartamiento de Villalba, pero no fue confirmado oficialmente.
Esper, al banquillo
Además de la declaración de los empleados del Juzgado Federal de Orán, también volverá a declarar la abogada Esper. Sería una ampliación de su indagatoria, aunque no se supo cuál es el motivo de su pedido.
Esper está con prisión domiciliaria, ya que tiene 72 años. Su segunda declaración ante Bavio trascendió ayer, aunque no se dijo el día ni la hora.
En la última semana, la causa que comenzó el miércoles 4 de noviembre con el allanamiento al Juzgado Federal de Orán y la detención de seis supuestos miembros de la red delictiva quedó inmersa en recursos presentados por los defensores de los detenidos. Poco se avanzó sobre la dilucidación de los hechos del narcoescándalo denunciado por la Fiscalía Federal N§ 2 de Salta y la Procuraduría de Narcocriminalidad. Solo trascendieron actitudes de Reynoso en su juzgado, ya que hay empleados que denunciaron haber sido amenazados.
Versión sobre amenazas
Veinte días después de que se desatara el narcoescándalo judicial que tiene como principal acusado al juez federal de Orán, Raúl Reynoso, corrió un fuerte rumor sobre supuestas amenazas que habrían recibido el juez de la causa, Julio Bavio, y el fiscal federal Nº 2 Eduardo Villalba, impulsor de la acusación.
La versión indicaba que Bavio y Villalba habrían recibido llamadas de carteles de la droga que les exigían que paralizaran la causa contra Reynoso. Las llamadas telefónicas supuestamente provenían de algún distrito de Estados Unidos.
Una fuente vinculada al Juzgado Federal rechazó el rumor, al asegurar a El Tribuno que no hubo tales comunicaciones.
"Hubo empleados que dicen haber recibido llamadas en las que hacían sonar el teléfono y, luego de atender, del otro lado cortaban. Pero eso no significa mucho, ya que si no hay algo más explícito es imposible saber si fueron comunicaciones malogradas o si fueron intentos de amenazas", advirtió la fuente.

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Sección Editorial

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Reynaldo Arzamendia
Reynaldo Arzamendia · Hace 12 meses

Si le creyeran a los empleados, no quedaría a salvo ningún jefe o patrón en la Argentina, por la única razón de hacerlos que cumplan con su trabajo. En un ambiente laboral, especialmente del Estado, cuando no existe autoridad, los empleados o cumplen horario tomando mate o faltan por "enfermedad" cada dos por tres. Del trabajo, ni hablar. Después de las mentiras a las que los motivaron para decir libremente, seguro que estarán con vergüenza para volver a mirar en la cara al juez. Hasta le pidieron ayuda al sindicato!


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