La situación de migrantes y refugiados son centrales en la agenda mundial porque se trata de un fenómeno y una problemática que impregnan la vida social política y económica de la humanidad. No es para menos, en 2000 el número total de migrantes era de unos 175 millones, en la actualidad se estima en 232 millones.
La República Argentina concibe que todo debate, que se lleve adelante sobre migraciones, debe tomar en cuenta el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los migrantes, reconociendo sus aportes a las sociedades de acogida. Somos descendientes de quienes buscaron un destino y lo encontraron en la Argentina: este es un país construido netamente por inmigrantes.
Entre los instrumentos jurídicos orientados a la protección de migrantes tenemos la Ley de Migraciones y la Ley General de Reconocimiento y Protección al Refugiado. Para cumplir estos mandatos es necesario avanzar para erradicar movimientos clandestinos de personas a través de nuestras fronteras, fundamentalmente sancionando severamente a los traficantes de personas.
Dos hechos que vale destacar. Al concluir este año, Migraciones habrá otorgado más de 200.000 residencias a extranjeros ya que desde enero a noviembre se otorgaron cerca de 460.000 turnos para realizar trámites migratorios.
Y el otro aspecto que demuestra la actitud solidaria internacional de la Argentina, es la profundización y ampliación del Programa Siria de visa humanitaria para las personas afectadas por el conflicto bélico en esa nación.
Tenemos una historia de inmigrantes, un Estado presente y una realidad global que atender. Este fue, es y será un país "para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino", como dice el Preámbulo de nuestra Constitución.

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