Vendedores de panchos que hace algunos meses se habían instalado en las veredas de la plaza San Martín de Tartagal se resisten a dejar el lugar, del que fueron desalojados por la Dirección de Control y Fiscalización de la Municipalidad de Tartagal.
"Estamos acá, en la plaza, porque si nos vamos a otro lado no vamos a vender nada y tenemos que mantener a nuestras familias; no tenemos otro trabajo", argumentaron en su momento.
Y como forma de protesta, los ambulantes decidieron encadenarse en las puertas de la comuna hasta tanto se les permita vender sándwiches sobre la calle Güemes, como lo hacían desde hace varios meses.
El director de Control y Fiscalización, Pablo Carrizo, explicó que "la medida se tomó aplicando una ordenanza que establece la prohibición de tener puestos de venta de cualuquier clase de mercadería en la plaza, que es un lugar público y de esparcimiento. Lamentablemente, estas cuatro personas se resisten a dejar ese lugar argumentando que si se los relocaliza no van a vender como la hacen en la plaza. Pero no podemos permitirles que permanezcan en ese lugar".
Carrizo explicó que "en la plaza San Martín, para preparar los sándwiches deben lavar las verduras en las fuentes de agua de la plaza, arrojan el aceite y todos los desechos a la vía pública y tienen las garrafas de gas a metros de donde se encuentran los juegos infantiles, que están llenos de niños".
"Tampoco cumplen con las exigencias mínimas en cuanto a salubridad e higiene, y es por eso y no porque queremos que pierdan su fuente de trabajo, que le propusimos que se instalen a una cuadra, sobre avenida 20 de Febrero", amplió el funcionario.
"En ese lugar -dijo- se hizo limpieza, desmalezamiento y se colocó agua corriente. Lamentablemente, los casos de estos 4 o 5 puesteros no son los únicos, sino que también tenemos que relocalizar a los vendedores que se encuentran en la platabanda de la avenida Alberdi, frente a la terminal, y que están en las mismas condiciones".
Carrizo indicó además que "otro foco de conflicto es la utilización del paseo Aníbal Nazar, donde se instalaron vendedores de ropa usada. Si como tartagalenses queremos vivir en una ciudad, nos tenemos que ordenar y cuidar las inversiones".

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