Brasil celebró ayer el día de su independencia en medio de protestas contra el presidente conservador Michel Temer y sus planes de severos ajustes, tras la destitución de la mandataria de izquierda Dilma Rousseff.
En medio de silbidos, gritos de "­Fuera Temer!", "­Golpista!", así como de aplausos y de consignas favorables, Temer inauguró la ceremonia junto a su esposa y varios ministros en Brasilia. En su primer gran acto público desde que asumió la presidencia la semana pasada, Temer no desfiló en el automóvil Rolls Royce convertible de los años 50 -como es tradición en esta fecha- ni lució la banda presidencial por encima del traje. A pocos metros del desfile cívico militar, en la principal avenida de la capital brasileña, unos 2.700 manifestantes, según la policía, marcharon hacia el Congreso coreando consignas contra el gobierno.

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