El sábado pasado en el colegio secundario N° 5164, mientras una persistente llovizna tornaba aún más gélida la mañana invernal, 20 familias estaban preparando alimentos en la cocina económica de la asociación Solar INTI por primera vez. Entre ellos, Beatriz Elba Gutiérrez (56) horneaba empanadas de carne. En su casa conviven ocho personas. Ella usa para cocinar dos atados de leña diarios. A sus hijos les demanda tres horas recolectar madera en el río o el monte y se aplican a buscarla dos veces a la semana para surtirse durante siete días. Además Beatriz es ama de casa y los fines de semana emplea el horno de barro, que no admite cualquier madera sino leños de buena calidad para arder. En él hornea empanadas a las que vende afuera. "Está muy buena la cocina porque puedo aprovechar cajones y ramas para hacerla funcionar, y la horneada se hizo en solo media hora", dijo Beatriz, cuyo domicilio, como el resto de las viviendas de Atocha, no cuenta con gas natural. Diferente es la situación de Nora Chávez (41) y su hija Tatiana Coria (18), que estaban sacando pizzetas. Ellas compran gas envasado, pero vale $140 la garrafa de diez kilos lo que desalienta a esta madre de siete hijos a elaborar productos de panadería para su familia sin resentir la economía del hogar. "Nosotros compramos dos garrafas al mes, pero ahora, usando esta cocina, podré hacer bollos, bizcochuelo y pizzas caseras", enumeró Nora.
La alianza entre el colegio secundario N° 5164 Dr. Martín Mainoli y la asociación Solar INTI permitió la concreción del proyecto "Aprendiz solidario", una de las diez propuestas a las que la embajada de Suiza otorgó un subsidio para que pudieran prosperar. La convocatoria había sido hecha a todo el país y la presentación por Atocha la realizó la profesora de Educación Artística Carmen Banega (42). El espíritu de "Aprendiz solidario" es ofrecer el acceso a cocinas y duchas ecológicas y permitir a los 190 alumnos y al cuerpo docente del 5164 capacitarse en el aprovechamiento de energías renovables para las necesidades cotidianas del pueblo. Para ello organizaron talleres participativos dictados por Solar INTI. El dinero obtenido en el concurso, 80 mil pesos, permitió que a 20 familias seleccionadas y cuyos hijos asisten al colegio se les provea de cocinas económicas. Cada grupo familiar además hizo un aporte que no superó los $400 para obtener su artefacto, ayudada por un padrino con otros $600. La segunda etapa del proyecto contempla la instalación de duchas solares fabricadas por Solar INTI a otras 20 familias que pertenezcan a la comunidad educativa del 5164.

Los cambios

En 2015 Carmen Banega vio una convocatoria en el Facebook de la embajada de Suiza donde se comunicaba la apertura de un concurso para proyectos sustentables cuyos fines beneficiaran a comunidades vulnerables e impactaran en la vida de niños y jóvenes. Ella se contactó con la asociación Solar INTI, luego de que la directora del 5164, la profesora de Ciencias Sociales Gladys Tapia (49), le diera su consentimiento. "Cuando hicimos el proyecto no se hablaba de las subas en el gas ni la luz. Si para esa época ya era beneficioso, ahora con los incrementos lo es aún más", comentó Carmen.
Añadió que la de Atocha es una comunidad inmersa en una zona de monte bajo y que en pocos años pasó de un poblado semirrural a urbanizarse. Esto provocó que la depredación de los árboles llegara a niveles críticos. "Una familia cocina con un kilo de leña por día, lo que al mes se transforma en 30 kilos. Si eso lo multiplicamos por un año y por la cantidad de gente que hay en la zona es enorme el impacto en el medio ambiente. El que se proporcione una cocina que cocina con restos de poda y de cajones no tienen precio", señaló.
Gladys aportó que la población colegial fue mutando y por ello la necesidad de implementar propuestas que involucren a los jóvenes con prácticas culturales y el uso racional de la energía y de energías renovables para favorecer su desarrollo como personas en un contexto adverso. "Tenemos chicos cuyos papás son peones o subempleados y cuyas mamás trabajan en el servicio doméstico o son amas de casa. Así, el ingreso económico es muy bajo. Los chicos desertan porque tienen que trabajar o trabajan y estudian", señaló.
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Beatriz Gutiérrez vende empanadas los fines de semana. Foto: Andrés Mansilla
Beatriz Gutiérrez vende empanadas los fines de semana. Foto: Andrés Mansilla

La conciencia

El esquema de trabajo de Solar INTI se caracteriza por concatenar valores como la solidaridad, la reciprocidad, la confianza mutua y el sentimiento de pertenencia. Pierre-Yves Herrouet (40) y su esposa Josefina Ferrato (31) llevan un kit y herramientas al lugar en que se los convoque y cada familia construye su cocina. Al día siguiente los participantes del taller cocinan en el aparato que han ensamblado para evacuar las dudas que les surgieran y compartir experiencias.
De esta manera, no se trata tan solo de resolver problemáticas sociales y ambientales de la comunidad, sino que se recupera la centralidad de la persona en la economía.
Las cocinas que había llevado a Atocha pertenecen a la línea de fuego, es decir, que proveen una llama eficiente a partir de ramitas y residuos, con lo que se incorpora a la cadena de valor el uso de materiales que se descartan tras su vida útil.
La cocina tiene chimenea para facilitar la evacuación del humo, a la que se le agrega un conducto de 25 cm o de un tamaño adaptado a la altura del techo de la vivienda. También, una pizzera de chapa negra y muy resistente para hornear pizzas, tartas, carnes. Por último, lleva una bandeja de acero inoxidable que se emplea para repostería y panadería.
Para mantener el agua caliente, se puede poner una pava sobre el horno. La cocina es económica, transportable y se puede utilizar a diario. Además conserva el gusto de los platos cocidos con leña, pero sin el efecto indeseado de la contaminación por el humo.
"Este grupo fue bien participativo y comprometido. Mostraron ganas de emprender y por eso propusimos otros talleres con las familias: panadería, repostería, microemprendimientos y manipulación de alimentos", señaló Pierre-Yves. A él también lo impulsa el generar conciencia en los alumnos del resultado de la aplicación de energías renovables.

Efecto que se propaga

Las familias ahorran más del 80% de la leña empleada para cocinar y, a la vez, al desprender poco humo se evita la emisión de una tonelada de dióxido de carbono (CO2) al año. Desde 2008, 3.000 personas se vieron beneficiadas por el proyecto. Además Solar INTI ya llegó a 70 comunidades.
Según datos de 2013 del Centro Cultural de la Cooperación y del Centro de Investigación y Gestión de la Economía Solidaria (Ciges), en Argentina hay más de 16 mil cooperativas -que generan más de 280 mil puestos de trabajos directos-, 500 mil monotributistas sociales y 50 mil núcleos de agricultura familiar. A ellos apunta Pierre-Yves al soñar con un efecto multiplicador.

Duras advertencias de la OMS

Unos 3.000 millones de personas cocinan y calientan sus hogares con fuegos abiertos y cocinas en los que queman biomasa y carbón. También más de 4 millones mueren al año por enfermedades atribuibles a la contaminación del aire de los hogares como consecuencia del uso de combustibles sólidos para cocinar. Incluso más del 50% de las muertes por neumonía en menores de 5 años son causadas por partículas inhaladas en interiores con aire contaminado. Cada año 3,8 millones de defunciones prematuras debidas a ACV, cardiopatía isquémica, neumopatía obstructiva crónica y cáncer de pulmón son atribuibles a la misma exposición.

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