Los organismos de inteligencia occidentales analizan la inquietante hipótesis de que en un futuro no demasiado lejano el ISIS y Al Qaeda puedan unificarse en un frente único del terrorismo islámico, con el consiguiente incremento de su efectividad.
Las dos organizaciones tienen una honda comunidad doctrinaria, basada en una interpretación fundamentalista del Corán, y comparten la retórica de la "guerra santa" (jihad) para lograr el objetivo de la restauración del Califato y la imposición de la Sharia (la ley islámica) en el mundo entero, pero difieren parcialmente en el camino para alcanzarlo.
Esas diferencias tienen que ver con distintas visiones de la territorialidad. Para Osama Bin Laden, el líder histórico de Al Qaeda, la restauración del Califato era un objetivo de largo plazo, la coronación de una guerra prolongada de carácter global. Esto no significa que Bin Laden menospreciara la importancia de una base territorial.
La expansión de Al Qaeda, que tuvo su pico culminante en septiembre de 2001 con el atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York, se frenó con la muerte de Bin Laden en Pakistán en 2011. Su declive, iniciado entonces, abrió espacio para el nacimiento de ISIS, anticipado por una escisión registrada en la estructura de Al Qaeda en Irak y oficializado en junio de 2014.

El tronco común

Es interesante computar que, a pesar de las diferencias señaladas, el ISIS se encuentra en el quinto paso de una estrategia de siete pasos, consignada en un interesante documento titulado "Estrategia de Al Qaeda para 2020", redactado en 2005 por el egipcio Saif al-Adel, jefe militar de Al Qaeda, quien fuera designado sucesor interino de Bin Laden hasta el nombramiento de su compatriota Ayman al-Zawahiri.
El primer paso de esa estrategia habría sido "el despertar, que coincidiría con los ataques de 2001, descriptos como "un ataque a la cabeza de la serpiente". Según al-Adel, el quinto paso era la "Declaración del Estado de Califato", cuando Al Qaeda lograra imponer su presencia en grandes franjas del territorio islámico. La muerte de Bin Laden impidió determinar si esa estrategia planteada por al-Adel en 2005 respondía al comando de la organización y fue abandonada por al-Zawahiri o si al-Baghdadi interpretó que la coyuntura favorable creada por la intervención norteamericana en Irak y la guerra civil en Siria permitían adelantarse en la proclamación del Califato. En ese sentido, el jordano Abu Musab al-Zarqawi, muerto en 2006, fundador de Al Qaeda en Irak y primer jefe de al-Baghdadi, ya había señalado que "la chispa se ha encendido aquí en Irak y su calor continuará intensificándose con permiso de Alá- hasta que se quemen los ejércitos cruzados en Dabiq". La mención a Dabiq evoca a una expresión islámica, equivalente al nombre bíblico del Apocalipsis o Armagedón, donde los ejércitos musulmanes y cristianos librarán la batalla final de la guerra santa. "Dabiq" es también, precisamente, la denominación del órgano oficial de ISIS, que se difunde por internet". Sugestivamente, la propaganda del ISIS reivindica la figura de Bin Laden y sostiene que, bajo el mando de al-Zawahiri, Al Qaeda se ha desviado de su misión histórica. A la recíproca, al-Zawahari es cuidadoso en sus declaraciones sobre ISIS: "Yo aquí confirmo clara e inequívocamente que si hubiera conflictos entre los cruzados y los secularistas con cualquier grupo de musulmanes, incluyendo el grupo de Abu Bakr al-Baghdadi, nuestra única opción es apoyar a los combatientes musulmanes, aún si ellos han sido injustos hacia nosotros".

¿Volver a las fuentes?

John Brennan, entonces asesor adjunto para Seguridad Nacional y Lucha contra el Terrorismo del presidente Barack Obama, en una reunión anual celebrada en Washington en abril de 2012, dijo que "por primera vez, desde que esta pelea comenzó, podemos mirar para adelante a una visión del mundo en el cual el centro de Al Qaeda no es relevante". Un mes después, al conmemorarse el primer aniversario de la muerte de Bin Laden, Obama proclamó que "el objetivo que fijé -derrotar a Al Qaeda y no darle chance de reconstruirse- está a nuestro alcance". Craso error: Brennan ya no está en funciones y James B. Clapper, director de Inteligencia del gobierno estadounidense, en su evaluación anual de las amenazas mundiales, ante el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, reconoció que "Al Qaeda y sus afiliados siguen siendo una amenaza a los intereses locales, regionales y posiblemente globales", aunque advirtió asimismo que el ISIS "se ha vuelto la amenaza terrorista más prominente, debido a su autoproclamado Califato en Siria e Irak, sus ramificaciones en otros países y su creciente habilidad para dirigir e inspirar ataques a un amplio rango de objetivos alrededor del mundo". La Casa Blanca se vio obligada a admitir que la muerte de Bin Laden fue un episodio importante pero no final en la lucha contra Al Qaeda y que las ubicuas redes de la organización terrorista, mejor situadas en el Islam asiático, en particular en Pakistán y Afganistán, que en el mundo árabe, donde se asienta el poderío del ISIS, están en condiciones de perpetrar atentados de magnitud. Al mismo tiempo, la ofensiva militar contra el ISIS, liderada en Siria por Rusia y en Irak por EEUU, aunque en ambos casos con la decisiva colaboración de Irán, obliga al Califato a revisar su estrategia y a compensar su retroceso en el plano territorial con la intensificación de su actividad terrorista en Europa Occidental, en un giro que lo aproxima a la metodología clásica de Al Qaeda. Los atentados en Bruselas son una clara manifestación de ese viraje. Este reacomodamiento táctico del ISIS, unido a la comprobación de que Al Qaeda dista de haber desaparecido, es lo que mueve a los servicios de inteligencia occidentales a entrever la posibilidad de que ambas organizaciones puedan negociar acuerdos de cooperación y avanzar hacia formas de coordinación operativa que multiplicarían su formidable capacidad de daño.

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