La Poma es ese pedacito de tierra cercano al cielo que está escondido al extremo norte de los Valles Calchaquíes. Con el nevado del Acay a la vista, la localidad está ubicada a 183 kilómetros de la ciudad de Salta y a 3.015 msnm.
Tiene cerros de colores, campos sembrados de alfa, arvejas y hortalizas, calles de tierra y casas con puertas pequeñas que se transforman en la musa distraída de algún pintor.
Se cree que su nombre deriva de la gran cantidad de piedra volcánica (pómez) que está esparcida por los campos cercanos. Otra versión sostiene que el nombre proviene del animal felino americano "puma".
Existen registros y vestigios de que la zona fue habitada hace más de 9 mil años. Posteriormente, fue poblada por diaguitas calchaquíes y luego dominada por el imperio inca. Finalmente fue conquistada por Manuel Félix de Soldeville, en el siglo XVII.
Hoy es la cabecera del departamento homónimo y busca constituirse como uno de los destinos turísticos imperdible para cualquier turista que visite la provincia de Salta.
El intendente de La Poma, Juan Mamaní, estuvo en la Feria Internacional de Turismo, realizada el mes pasado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, junto a sus pares de Tolar Grande, San Antonio de los Cobres, Susques y Antofagasta de la Sierra, para presentar el “Corredor de la Puna”. “Este corredor abarca Salta, Jujuy y Catamarca. Es decir que estamos trabajando coordinadamente para que nuestros turistas visiten toda la Puna. Es la primera vez que nos presentamos en la FIT de Palermo y fue grato ver cómo la gente se interesa por nuestro producto, que es único”, dijo Juan Mamaní.
Y es que el intendente sabe que lo que tiene La Poma no lo tiene nadie. En primer lugar cuentan con un pueblo histórico. La Poma fue semidestruida por un terremoto de 6,4 en la escala Richter el 24 de diciembre de 1930. Esa víspera de Nochebuena hubo muchas víctimas fatales. Las ruinas fueron restauradas parcialmente y hoy pueden ser visitadas. Sobresale la antigua iglesia con sus campanas originales. El lugar está plagado de historias y fantasmas.
NT_5078.jpg
La Poma. Foto: Néstor Troncoso
La Poma. Foto: Néstor Troncoso
El puente del Diablo es un atractivo por su notable naturaleza

Los Graneros del Inca, que fueron declarados Patrimonio de la Humanidad, están a 11 km. Es un sitio arqueológico ubicado en un alero natural, donde los incas almacenaban los granos y realizaban trabajos para mejorar las cosechas.
Otro espectacular atractivo son los volcanes Los Gemelos. Son dos conos independientes que tienen una edad de 32 mil años.
Para los aventureros, el Puente del Diablo es el paraíso. Las coladas provenientes de Los Gemelos fluyeron pendiente abajo y obstruyeron el cauce el río Calchaquí. Ello originó un profundo y angosto cañón, con el desarrollo de una larga caverna de 111 metros de longitud, por donde corre el río actualmente.
NT_4984.JPG
La Poma. Foto: Néstor Troncoso
La Poma. Foto: Néstor Troncoso
Las casas y calles parecen haberse detenido en el tiempo

Desde la Municipalidad local recomendaron a los visitantes que para recorrer Los Gemelos y el Puente del Diablo es obligatoria la contratación de un guía, debido al riesgo que presentan ambas excursiones. La intendencia capacitó a personas para que acompañen y muestren sin peligro esos lugares a los turistas.
Pero, sin dudas, las gran atracción de La Poma es Eulogia Tapia, la leyenda viva del pueblo. Si bien no es muy afecta a las visitas, ella recibe a los turistas y curiosos de un modo tan variable como el clima. La pomeña, en su casita de campo, es la musa nostálgica del pueblo y todo están atentos a ella.
Hace unas semanas, el intendente decidió declararla Patrimonio Vivo y su iniciativa está rondando los ministerios de Turismo y Cultura de la Provincia y de Cultura de Nación. Habrá que estar atentos a cuando eso ocurra.
Por lo pronto, La Poma espera a sus visitantes para la primera semana de enero, para el tradicional Festival de la Trucha, para el cual ya casi concluyen las obras del camping municipal.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora