Congreso, 9 de Julio, Laprida, Paso, Gorriti, Aráoz, nombres que son un permanente presente desde una calle, una escuela, un pueblo, una biblioteca, un club, además de la historia, para ir conformando en cada uno el principio de pertenencia desde una subjetividad enriquecida no sólo por el conocimiento, sino también consustanciado con valores que dejaron estos hombres para ir modelando el concepto de patria.
Hay una narrativa histórica con toda una profunda sonoridad de ese amanecer libre quitándose toda sombra de oprobio: una construcción social de lo que se tiene, de lo que se carece se ha ido haciendo una identidad empática con estos hombres que fueron actores de un sueño vuelto deseo para tomar una decisión que sustentara la gramática de la vida de una nación con voz propia. Tener una historia es no ser una ausencia.
"Investirse del alto carácter de una nación libre e independiente". La frase del acta conserva en la escritura la resonancia de las voces protagónicas y tienen en sí misma la condición del desplazamiento desde esas marcas sustanciales que todo inicio de libertad comunica.
El lugar del grito en su primera vez no tiene límites, por eso, doscientos años después está el desafío de seguir haciendo perdurables esas voces, esas letras por la continuidad de la historia, evitando la petrificación de la prehistoria y seguir construyendo desde la libertad la casa en común que ha sido el deseo fuerte de los congresales.
El acta fundacional es un texto explícito. Tiene todo el desafío de la continuidad protagónica para cuidar e incrementar la libertad, el verdadero patrón cultural de una nación porque el concepto así lo exige para no caer en manos de lo incontrolado. La libertad se inviste sin desapegos y su desarrollo en la continuidad de los tiempos tiene el desafío de un tránsito casi permanente entre la diversidad y el conflicto. Desde una calle, una escuela, un pueblo, una biblioteca, un club, los congresales no se fueron en silencio; son presencias sustantivas como reconstructores de semejanzas, de permanencia como para que el 9 de julio de 1816 no nos quede tan atrás y nos mantenga el deseo de que toda libertad es siempre continuidad.

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