El monje Medardo es el protagonista de la novela "Los elixires del diablo"(Edición Valdemar, 2003), del escritor romántico, Ernst Hoffmann. Medardo peca por libertino pero se arrepiente. En el relato hay perturbadoras escenas donde el religioso enfrenta a la acuciante presencia e invasión del doble, personaje que no lo abandona y es un permanente retorno de lo igual ya que lo incita con tentaciones.
La economía argentina, incierta, enfrenta a su doble: inflación alta, dólar bajo, pobreza, indigencia y otras tentaciones, igual que Medardo. El economista neoestructuralista, Matías Tombolini, fue invitado a Salta para hablar de incertidumbre. Profesor de la UBA, es neoestructalista, busca una estrategia de desarrollo económico con equidad a largo plazo para enfrentar los problemas de Argentina, pero al mismo tiempo propone alternativas a las políticas de corto plazo.
Tombolini predijo días antes del balotaje de 2015 en el más absoluto silencio de la City porteña que no le hizo ningún comentario a su primicia y en la indiferencia del orgulloso interior federal argentino-, que si ganaba Scioli o Macri, habría recesión, desempleo, aumento de pobreza, una inflación muy alta y pérdida en algunas economías regionales. Así supo anticipar el actual escenario en un reportaje perdido que le realizó una radio de Jesús María, en Córdoba. Hoy, seguramente Tombolini tiene su déjƒ vu cuando estudia el efecto cortoplacista de algunas políticas públicas.
En el contexto de la incertidumbre, Tombolini deja siempre un mensaje racional y da la pedagogía de la creatividad y la innovación como salida para el "áspero año 2016 de la economía", como gusta definirlo.
El problema de la incertidumbre es poder cortar a ese doble que desordena el cuerpo y la vida de la economía por falta de normas que regule a los sectores que avanzan más rápido a costa del atraso de otros. La economía funciona con el principio de placer que apruebe el mercado. Es sabido que no existe una certidumbre total, eso es crear una ilusión de predictibilidad, que es lo que ocurrió en este tramo económico con algunas estrategias que luego debieron cambiarse.
El filósofo contemporáneo italiano Paolo Virno, en su inteligente ensayo "El recuerdo del presente" (edición Paidós, 2003) propone considerar que, en un extremo, lo vivido vuelto a ver, el déjƒ vu, no hace otra cosa que duplicar a ese mismo presente; y en el otro lado, el "famoso fin de la historia", tampoco termina con el déjƒ vu, no trae una buena nueva para la inclusión. La acumulación y la distribución en Argentina es un paradigma sintomático y se sabe, los síntomas de la pobreza, desempleo y otros, interrogan a los saberes políticos y al modo de operar de la institucionalidad económica. El síntoma pregunta.
El país viviría, en un diagnóstico de Virno, el "recuerdo del presente", estadío con síntomas intratables que advierten que la economía no hace a la felicidad. La historia reciente argentina indica que los deseos de la conducción económica son deseos de cumplimiento en el futuro (¿ajuste?).
"La extraña pasajera" (1942) película de Irving Rapper, protagonizada por Bette Davis y Paul Henreid, ilustra la incertidumbre ante la separación de los amantes, cuando Paul pregunta: "¿Serás feliz?, ¿podrás ser feliz?". Y Bette que sabe del firmamento extrae la certidumbre: "Tenemos las estrellas, no pidamos la Luna".

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