Con creciente insistencia, funcionarios de distintas áreas, incluido el presidente Mauricio Macri, están reclamando "mayor productividad" de parte de varios sectores privados, entre ellos el campo.
La reiteración que está convirtiendo el pedido casi en una muletilla responde, sin embargo, a una realidad: hace varios años que la Argentina dejó de crecer, amesetó las mejoras y fue perdiendo competitividad, al punto que se cayeron fuertemente las exportaciones, incluso de los productos más emblemáticos del comercio exterior argentino, como el trigo, la carne, el girasol, o la leche que casi desaparecieron de los mercados internacionales (igual que muchos de los productores que se dedicaban a estos rubros).
Pero no es menos cierto que en el área oficial pasó exactamente lo mismo.
La "productividad" pública desapareció de muchas áreas; se multiplicó varias veces la cantidad de personal, pero no los resultados del trabajo público.
La ineficiencia, y los costos crecientes caracterizaron al área oficial en lo que va de este siglo.
Y, como es bien sabido, el "Estado" se sostiene con los aportes fiscales de los privados lo que significa, lisa y llanamente, que cada vez se les fue sacando más recursos a los contribuyentes para sostener la creciente ineficiencia oficial, hoy en niveles insostenibles de porcentaje del PBI (Producto Bruto Interno).
Y, aunque parezca de Perogrullo, esos fondos dejaron de destinarse a la producción, para perderse por el drenaje de la burocracia de un Estado elefantiásico, ineficaz que, aunque disfrazó muchos de sus actos de "sensibilidad social", hoy se sabe que en realidad ocultaba niveles de inmoralidad, rayana en los ilícitos.
El accionar no servía al conjunto de la sociedad, sino a "unos pocos", mientras el resto retrocedía...
Ahora, bien, ¿cuánta de la productividad que falta hoy se debe, por ejemplo, a la transferencia de recursos que impuso el Gobierno a los privados, año tras año?
Por caso, los alrededor de 87.000 millones de dólares solo en retenciones agrícolas aportados por "el campo" desde 2002 hasta ahora, ¿a qué se destinaron? ¿A obras públicas que disminuyeran el alarmante costo argentino? ¿A generar más energía para poder procesar y agregar valor? ¿A mejorar los niveles de educación?
Las "transfusiones" de los recursos fueron hacia los 3 niveles: Nación, Provincias y Municipios.
Igual que con las tarifas, que hoy requieren una actualización extraordinaria, para que vuelvan las inversiones que no se hicieron en dos décadas, también se registraron atrasos en el parque de maquinarias, de camiones, instalaciones... Se cayó más de 20% el rodeo vacuno, la producción de leche.
Se destrozaron los pocos caminos pavimentados que había, y se volvieron intransitables los restantes, lo que se comprobó con las abundantes lluvias caídas desde la primavera pasada.
Hoy hay cortes de energía en buena parte del interior.
Las comunicaciones son cada vez más complejas por carencia de los sistemas.
Ni hablar de wifi, sistemas bancarios en ciudades más pequeñas, y así sucesivamente.
Pedir hoy "productividad" solo a los privados, sin hacer lo propio desde el sector oficial, parece totalmente insuficiente y hasta contradictorio.
Se necesita, además, que varios funcionarios encaren la solución estructural de problemas de vieja data que deberían conocer en profundidad; una fuerte disminución en la presión fiscal para que los recursos privados se reciclen en la producción, y especialmente, que se mejore sustancialmente la eficiencia pública para que los impuestos sean razonables y acordes a los servicios que el Estado le debe brindar a la comunidad.
Y, sin duda, ayudaría mucho saber también cuál es el plan y cuales las prioridades para aplicar los recursos, tanto locales, como de los capitales internacionales que se anuncian, y que deberían servir a respaldar a la producción que multiplica la actividad económica, y a bajar el alto costo argentino, para que el país vaya recuperando, paulatinamente, su competitividad.

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Sección Editorial

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Maria O.
Maria O. · Hace 4 meses

Lo que hay que preguntarse ahora es que hará el actual gobierno con la plata, porque desde que comenzó su mandato el señor Mauricio Macri no ha hecho otra cosa más que pedir préstamos a las entidades financieras internacionales y volver a la vieja y perniciosa costumbre de endeudar al país, deuda que tarde o temprano habremos de pagar todos los argentinos. Y para responder a la pregunta que se hace la señora Merlo en el título de ésta nota hay que recordar que los queridos Nestor y Cristina pagaron gran parte de la exorbitante deuda externa que heredaron en el año 2003 cuando asumieron el gobierno y no solo eso, todo lo que hicieron durante los 12 años de mandato, poco o mucho, hicieron SIN EMITIR NUEVA DEUDA, CON RECURSOS PROPIOS, SIN ENDEUDAR AL PAIS.


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