Italia ha sido sacudida por una serie de terremotos recientes que han puesto en alerta a los sismólogos de todo el mundo quienes tratan de entender que es lo que allí está pasando. Uno de los que han estado siguiendo estos eventos es el Dr. Benjamín Heit, sismólogo salteño radicado en Potsdam (Alemania). Heit realiza un monitoreo diario de lo que pasa con la sismicidad del planeta a través del centro de observaciones sismológicas del GFZ y viaja en forma permanente a reuniones y congresos internacionales donde se plantean los avances en la temática.
Esta nota contiene algunos de sus comentarios e ideas respecto a lo sucedido en Italia y también comparte reflexiones sobre nuestro Valle de Lerma. Es de conocimiento público que el centro de Italia ha sufrido varios terremotos, algunos de ellos devastadores entre agosto y octubre de 2016.
El 24 de agosto de 2016 un terremoto de magnitud 6,2 sacudió Amatrice en horas de la madrugada y sorprendió a la gente durmiendo por lo que casi 300 personas murieron y varias miles quedaron sin hogar.
Dos meses más tarde, el 26 de octubre de 2016, el terremoto de la región de Visso tuvo una particularidad geológica que permitió salvar miles de vidas. En un primer momento ocurrió un terremoto de 5,5 de magnitud que provocó que la gente saliera de sus casas y edificios maltrechos por el paso de las ondas sísmicas. Se encontraban al aire libre cuando dos horas más tarde un terremoto de magnitud 6,2 derrumbó los hogares, iglesias y edificios en frente a sus ojos.
En la misma región, el 30 de octubre a las 7:40 AM, un terremoto de magnitud 6,5 sacudió la comarca de Norcia destruyendo gran parte de los edificios antiguos, entre ellos una basílica del siglo XIV. Esta vez miles de personas se quedaron sin hogar pero no hubo que lamentar víctimas fatales. La gente alertada por los eventos de las semanas anteriores, dormían afuera o en sus autos y evitaron así quedar sepultados bajo los escombros. Se han producido más de mil réplicas y es muy probable que sigan ocurriendo terremotos en esa región. El terremoto de Norcia de magnitud 6,5 fue el más fuerte de las últimas cuatro décadas en Italia, pero aún puede haber otros de similar o mayor magnitud. Esto en razón de que hay una falla que se está rompiendo, ergo la península itálica se está desgarrando.
Entre L'Aquila y Amatrice queda aún un fragmento sin romper o sea que en principio se debería producir otro terremoto de magnitud 6. Para entender mejor este fenómeno hay que saber que los Apeninos son una cadena montañosa que divide a Italia en dos a lo largo de casi todo el territorio, desde las inmediaciones de los Alpes en el norte, hasta Calabria en el sur. Geológicamente la situación es muy compleja ya que involucra los movimientos de la placa Euro-Asiática y el movimiento hacia el norte de la placa Africana. Dicho de manera simple, la costa este de Italia forma parte de la microplaca Adriática o sistema Apuliano que se mueve hacia el norte y sería parte de la placa Africana, mientras que hacia el oeste se encuentra la placa Europea. ¡O sea que desde un punto de vista estrictamente geológico el este de Italia es África y el oeste es Europa!
En cualquier caso la zona de los últimos terremotos es muy compleja desde el punto de vista tectónico ya que presenta un gran número de fallas de diferentes tamaños que se entrelazan a lo largo de una zona relativamente elevada y con numerosos pueblos medievales. Los sismólogos definen a los últimos sismos como de "intraplaca", es decir que las fallas que dan origen a esta actividad sísmica están localizadas en la placa europea. Dichas fallas son de carácter normal o directo y representan una extensión asociada al proceso de subducción y movimiento lateral de la placa africana.
Una situación llamativa y alarmante es la cantidad de víctimas y edificios dañados por los últimos terremotos en el centro de Italia. En este caso la frecuencia de repetición de estos sismos es responsable de que muchos terremotos históricos se hayan borrado de la memoria de los habitantes o que al menos no estén tan presentes en la vida cotidiana. Sumado a esto los pueblos medievales poseen numerosos edificios antiguos que no tienen propiedades sismo resistentes. Los nuevos edificios no deberían colapsar, pero siempre hay que lamentar la pérdida de vidas humanas, porque no hay un buen control en la edificación y porque además los sismos ocurren con poca frecuencia.
Ingeniería antisísmica
En este caso siempre vale recalcar que los terremotos no matan a las personas sino que lo hacen las construcciones que colapsan encima. En una conferencia de la Unión Geofísica Americana (AGU), en San Francisco (USA), un científico calificó a este efecto como "casas de destrucción masiva" en referencia al término de "armas de destrucción masiva" (Weapons of Mass Destruccion) que llevó a la guerra de Estados Unidos con Irak en la década de 1990. En Chile, por ejemplo, donde la frecuencia de los sismos destructivos es mayor, la gente y los organismos se ven obligados a mantener un rígido control en las edificaciones. Por ello, terremotos de magnitudes mayores a 8 como los registrados en los últimos años han causado cuantiosas pérdidas económicas pero el número de víctimas fatales fue muy pequeño. Esto no sólo indica que en Chile las construcciones están bien preparadas, sino que a la vez, la mayoría de las construcciones ya fueron reemplazadas por otras nuevas y más estables.

¿Y la ciudad de Salta?

En Salta al igual que en el centro de Italia, hay gran cantidad de edificios antiguos que carecen de normas sismo resistentes.
Al mismo tiempo la gente está acostumbrada a sentir temblores periódicamente, pero las magnitudes que han alcanzado estos terremotos en las últimas décadas no han sido significativas.
Salvo el terremoto de magnitud 5,9 el 27 de febrero de 2010 que fuera percibido fuertemente en la ciudad y que produjo daños materiales y al menos dos personas fallecidas.
Según Heit, en Salta la vigencia del culto del Milagro juega un rol fundamental en la memoria de la gente al recordar anualmente que esa fiesta tiene su origen en los terremotos que asolaron a Salta en el pasado.
Las características sismológicas nos hablan de fallas de desplazamiento normal en el caso de Italia.
En el Valle de Lerma la mayoría de las fallas son de desplazamiento vertical.
Los dos tipos de fallas son capaces de producir grandes pérdidas de vidas e infraestructura.
En Italia estas fallas son conocidas ya que están expuestas en las serranías donde los propios pueblos están asentados.
En la ciudad de Salta, las fallas conocidas son únicamente las que están al borde del Valle de Lerma, ya sea en las sierras de Lesser o de Mojotoro, pero poco o nada se sabe de las fallas potenciales en el interior del valle y que se encuentran directamente debajo de la cuenca sedimentaria donde está asentada la ciudad de Salta.
Heit alerta que estas fallas, y las que limitan la cuidad en sus laterales, podrían producir un efecto de licuefacción en los sedimentos saturados del valle con consecuencias desastrosas para la ciudad. Asimismo, el Dr. Heit enfatiza que no es una cuestión de alarmar, sino por el contrario de informar, a los efectos de estar siempre preparados; esto es prevenir ante la imposibilidad de predecir.

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Sección Editorial

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Walter LUNA
Walter LUNA · Hace 22 días

Es más, hubo hasta hace 30 o 40 años atrás, universidades de zonas pampeanas (donde se suponía no habrían temblores), que a sus ingenieros no les daban la posibilidad de conocer las leyes y exigencias modernas del cálculo antisísmico. Quiero creer que esto ha quedado solucionado. Excelente, e ilustrativo, artículo el de Ricardo Alonso.


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