Sergio Cruz un changarín de 29 años falleció trágicamente la mañana del miércoles en Salvador Mazza, cuando fue aplastado por un viejo ómnibus, adaptado en forma precaria para el transporte de granos de maíz.
Cruz venía a bordo de la vieja unidad, que intentaba cruzar a Bolivia por uno de los tantos pasos no habilitados existentes entre Salvador Mazza y San José de Pocitos.
El vehículo llevaba una carga de maíz, pero al llegar a la altura del barrio San Martín, debía transitar una subida bastante empinada para llegar al lado boliviano.
Cuando Cruz y otros changarines se bajaron del ómnibus para empujarlo desde atrás no pudieron soportar el peso; el viejo ómnibus retrocedió y literalmente aplastó al muchacho mientras que otro de sus compañeros sufrió golpes y contusiones, pero se encuentra fuera de peligro.
Contrabando a toda hora
Miguel Ángel Cuéllar (53) chofer y propietario del viejo rodado que aplastó a Cruz fue detenido por la policía en el marco de las investigaciones por el hecho caratulado hasta el momento como homicidio culposo.
Pero más allá del luctuoso hecho, el accidente puso sobre el tapete un hecho que se presenta a toda hora del día por los pasos no habilitados entre Salvador Mazza y Pocitos: el contrabando de granos y de cargas generales.
El accidente que le costó la vida a Cruz se produjo pasadas las 6.40 de la mañana y a la vista de todos. El modus operandi para el contrabando es prácticamente el mismo y son los mismos pasos -ubicados al este y al oeste del puente internacional Salvador Mazza- los que se utilizan a toda hora para sacar e ingresar mercadería en forma ilegal.
Es tan habitual el contrabando que en Salvador Mazza hay alrededor de 20 ómnibus viejos a los que se los despojó de los asientos y se los adaptó para esta actividad ilícita. El ómnibus que le produjo una muerte horrenda al joven desocupado, transitaba con 170 bolsas de maíz, algo totalmente ilógico y de un riesgo previsible; pero lo insólito es que dos semanas atrás estos mismos fleteros armaron una manifestación y cortaron la avenida San Martín de la localidad fronteriza, exigiendo que el municipio los autorice a continuar con su actividad, por más que sea ilícita.
Cómo llegan a la frontera
Conrado Nieto es presidente del Concejo Deliberante de Salvador Mazza y tiene una empresa de transporte de cargas. Nieto explicó: "Los vehículos grandes que transportan granos, en lugar de llegar hasta la frontera y abonar Aduana, Rentas y tasa municipal, se desvían unos 15 kilómetros antes de llegar e ingresan por la ruta provincial 54 con dirección a Campo Durán. Esto se hace, sobre todo, para no presentar los cupos que les entrega la Aduana y que los habilita para ingresar a Salvador Mazza y pasar a Bolivia".
"Desde allí siguen viaje hacia el paraje El Algarrobal utilizando caminos vecinales hasta que llegan a la frontera, donde entregan la carga a estos fleteros precarios". agregó Nieto.
La maniobra se facilita porque los caminos desde Campo Durán hacia el norte se encuentran en buenas condiciones y son mantenidos por las empresas petroleras y sus contratistas, que diariamente se dirigen al yacimiento de Campo Durán.
Después de transitar unos 10 kilómetros, los grandes camiones llegan a una de las quebradas que hace de límite natural en la zona, donde descargan el maíz, el poroto, la soja o el maní y los pasan a los ómnibus adaptados.
Es en estas unidades que el contrabando pasa a Bolivia, por alguno de los pasos no habilitados y llega hasta el Barrio Nuevo de San José de Pocitos en el vecino país.
Dependiendo de la carga, los contrabandistas se ahorran unos $20.000 por cada camión en concepto de pago de impuestos aduaneros, rentas e impuestos municipales.
Rubén Méndez INTENDENTE "El control de estos ilícitos le corresponde a la Aduana y a Gendarmería; yo no tengo jurisdicción para actuar".
Muchos de ellos son comerciantes de la propia localidad de Salvador Mazza, quienes justifican el ilícito argumentando que la apertura de las exportaciones que dispuso el Gobierno nacional los perjudicó y que recurren al contrabando "por necesidad".
El otro negocio, los cupos
Pero Nieto, un conocedor de los secretos que guarda la frontera en materia de contrabando, agregó que "el tema de los cupos, las autorizaciones para exportar que entrega la Aduana a los comerciantes de frontera, es otro negocio paralelo además del contrabando en sí mismo. Hay familias enteras que en su vida estuvieron vinculadas a las exportaciones, pero que consiguen cupos para el jefe de familia, la señora, los chicos, etc. El negocio de esta gente es venderle los cupos a los exportadores que ya alcanzaron su límite. Cobran por ese servicio $20 por cada bolsa de azúcar por ejemplo.
"Cada camión lleva 150 bolsas así que sin mover un dedo, cobran $3.000 por cada unidad; pero como los que pasan son cientos de camiones, tienen un sueldo más que importante para cada miembro de la familia sin mover un dedo", detalló el edil. Conrado Nieto no se quedó con esa explicación y sugirió que El Tribuno "le consulte al asesor del intendente Rubén Méndez, Antonio "Acono" Navarro, que de estas maniobras sabe y bastante. Hay varios funcionarios de la Municipalidad que viven de eso y a quienes no les interesa el sueldo de la comuna. El negocio de ellos es tener un cargo político para conseguir estos otros beneficios. Hay que preguntarle a varios funcionarios que consiguen estos cupos dónde tienen el depósito de mercaderías, a quienes les venden esos productos, dónde están sus oficinas. No tienen nada", disparó.

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