¿Quién asesinó al fiscal Nisman?

Daniel Nallar

¿Quién asesinó al fiscal Nisman?

Pasó el tiempo y los hechos fueron dando razón a lo que para algunos eran sospechas y para otros -caso de quien suscribe esta columna- era evidente: lo del fiscal Alberto Nisman fue un homicidio.
Pasó el tiempo, quien ordenó su muerte se fue, quienes la articularon se esconden en el anonimato, quienes la ejecutaron pasan sus días en algún país lejano, y recién comienzan a tomarse medidas que deberían haberse tomado el día uno: 1.- desclasificar toda la documentación que haya en las dependencias públicas que tenga que ver con el fiscal de la causa AMIA; 2.- remitir toda la documentación a la jueza Fabiana Palmaghini -que lleva adelante la investigación por la muerte del fiscal-; y 3.- relevar de la obligación de guardar secreto a agentes, exagentes, funcionarios y exfuncionarios de Inteligencia y de cualquier dependencia cuyos agentes deban "secreto", que hayan tomado conocimiento de información clasificada relacionada con el caso.
¿Por qué se decidió eso tanto tiempo después? Porque a Nisman lo asesinaron. Porque lo asesinaron quienes debían tomar esa decisión. Porque esa decisión es crucial para descubrir la verdad. Por eso removieron a Antonio Stiusso, exdirector de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia, y pieza fundamental de la investigación, unos meses antes, y justo cuando la investigación tuvo un giro inesperado (o no) y empezó a descubrir los vínculos de altos funcionarios del Gobierno argentino con la obstaculización de la causa AMIA. Por eso la citación a Nisman al Congreso de la Nación en un momento clave, con amenazas públicas del canciller Timerman, de la diputada Conti y del secretario de Seguridad Berni de que lo recibirían con dureza, sólo ayudaban a dejar en claro que Nisman tenía razón.
Los primeros datos periciales y los informes testimoniales son terminantes y no dejan lugar a las dudas. La escena del crimen resolvió todo: "La víctima fue asesinada y del hecho participaron al menos dos personas"; "No se encontró pólvora en las manos de la víctima"; "Funcionarios del Gobierno nacional llegan al lugar del hecho antes que las ambulancias del SAME"; "La posición de la persona encontrada muerta no es coherente. Sus brazos y piernas fueron movidos después de la muerte"; "Accedieron a la computadora de la víctima minutos después de su muerte". No hay mucho para discutir.
A Nisman lo asesinó un sistema corrupto y autoritario. Lo asesinó el Estado argentino. Un estado invadido y capturado por bandidos comunes que se estacionaron en Argentina, por casualidad o por conveniencia. Bandidos dictadores que se adueñaron de los argentinos "pobres" mediante un enorme sistema de subsidios estratégicamente dispuesto para fabricar esclavos y de los argentinos "ricos" mediante un sistema de impuestos especialmente preparado para asfixiar sin matar. No es el único Estado capturado por bandidos, pero en Argentina además de bandidos eran ignorantes y poco preparados. A poco de empezar sus actos de pandillaje empezaron a mostrar su esencia mediocre y a "cebarse" con el dinero y la fama que nunca habían imaginado tener. Por eso a Alberto Nisman no le costó demasiado tiempo ni esfuerzo descubrirlos. Y por eso también, a ellos tampoco les llevó demasiado tiempo matarlo.
El "descubrimiento" de Alberto Nisman no fue obra de un experto. Si lo fuera no estaría muerto. Fue el resultado de una investigación laboriosa y honesta. Lamentablemente Nisman fue laborioso y honesto cuando en Argentina se castigaba el trabajo y la honestidad. Mucho de culpa tienen los argentinos. Porque a Nisman lo mató el Gobierno del Estado Argentino. Y a ese gobierno lo eligieron los argentinos. Porque durante 10 años Argentina fue eso: pandillaje y mediocridad. Y los argentinos no dijeron nada. No dijeron nada los intelectuales, ni los productores, ni los profesionales, ni los jueces ni los trabajadores ni los sindicalistas. Ya fuimos cobardes... por lo menos no seamos necios.
Ni los fiscales ni los jueces ni los auxiliares de ambos tienen dudas: Alberto Nisman fue asesinado en su departamento por al menos 2 personas que ingresaron por una puerta trasera, anulando y burlando el precario y deteriorado sistema de seguridad del edificio. Lo que ahora buscan esclarecer es quién lo hizo y por qué. Y, en esta búsqueda, hasta el momento no aparecen ni Estados extranjeros ni organizaciones internacionales, sino sólo un puñado de funcionarios corruptos, de "poca monta" y "escasa preparación", que se dedicaban a "apretar" jueces, fiscales y periodistas en nombre de un "grupo de bandidos" que se había adueñado del Estado Argentino. Eso es todo.
Poco se sabe de Horacio (65 AC - 8 AC). Que fue un hombre de corazón simple y grandes ideas. Su poesía maravilló a hombres y mujeres, poco tiempo antes de que el "hijo del Hombre" viniera al mundo. Alguna vez dijo: "Si el vaso no está limpio, lo que en él derrames se corromperá". Macri debe atender esta enseñanza antes de derramar buenas ideas y buenas intenciones en el vaso de las fuerzas de seguridad. Los jueces que investigan el "caso Nisman" también.

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