El conservador Partido Popular, del jefe del gobierno español saliente Mariano Rajoy, fue el más votado en las legislativas de ayer, según datos oficiales parciales (llevaban computados el 94%), seguido por los socialistas del PSOE. Un resultado muy similar al de diciembre.
Convocados a las urnas por segunda vez en seis meses, los españoles estaban llamados a romper el bloqueo político que mantiene a la cuarta economía de la eurozona con un gobierno interino desde diciembre.
Sin embargo, los resultados oficiales de los votos escrutados pintaban un paisaje político con gran fragmentación entre cuatro formaciones, como en diciembre. La participación ciudadana, en tanto, cayó cerca de cuatro puntos con respecto a las anteriores elecciones y rozaba el 70%, una de las más bajas desde la vuelta de la democracia. El PP obtendría 137 escaños en una cámara de 350 diputados, lejos aún de la mayoría absoluta necesaria para gobernar en solitario. Sin embargo, mejoraba respecto a los 123 escaños logrados en diciembre.
El PSOE, liderado por Pedro Sánchez, obtendría 85 escaños, cinco menos que hace seis meses, pero lograría evitar la amenaza que pendía sobre sus cabezas: que la coalición radical Unidos Podemos le arrebatase el liderazgo de la izquierda española.
Encabezada por el politólogo Pablo Iglesias, de 37 años, Unidos Podemos, formada por el partido antiausteridad Podemos, los ecocomunistas de Izquierda Unida y varias pequeñas formaciones regionales, sumaría 71 diputados. El director de campaña de Unidos Podemos, Íñigo Errejon, admitió ayer que, "no son unos buenos resultados" ni para la coalición ni para España, y ha reconocido que tampoco eran los que esperaban. El otro gran perdedor es el liberal Ciudadanos, la otra formación emergente del Parlamento español: pasaría a 32 escaños frente a los 40 de diciembre.

Negociaciones complejas a la vista

La situación es muy similar a lo ocurrido tras las elecciones de diciembre. A pesar de ser parciales, estos resultados vaticinan una nueva y complicada ronda de negociaciones.
"Espero que lo hagan mejor y que sean capaces de dejarse de egoísmo y formar un gobierno", había dicho a la AFP Justina Zamora, jubilada de 65 años, tras votar a los socialistas en LHospitalet de Llobregat, cerca de Barcelona.
Espero que "estén obligados a negociar y pactar", había deseado también Cristina Jiménez, profesora de 38 años, pese a que el fragmentado parlamento elegido en diciembre no logró investir a un gobierno tras meses de conversaciones.
Rajoy, de 61 años, logró volver a quedar primero defendiendo su balance económico: tras seis años de crisis, la economía creció 1,4% en 2014 y 3,2% en 2015 y el desempleo bajó seis puntos aunque siga siendo extremadamente elevado (21%).
Y Sánchez, de 44 años, que durante semanas oyó decir que sería superado por Iglesias y sus aliados, resistió en su segunda posición, pese a haber estrepitosamente fracasado en marzo a ser investido presidente del gobierno con el único apoyo de Ciudadanos.
Tras años de drásticos recortes en políticas sociales que dispararon la desigualdad, muchos españoles confiaban en un segundo puesto de Unidos Podemos que, apoyado por los socialistas, lograse poner en cuestión las políticas de austeridad imperantes en la UE.
La expectativa finalmente no se cumplió y los nuevos partidos deberán decidir si apoyar o no a uno de los dos históricos para formar gobierno.

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