Ayer de madrugada murió, a los 92 años, Ramón Soria, un hombre correcto, prudente y respetuoso cuya vida se entrelaza con la historia de El Tribuno.
Nació el 25 de septiembre de 1923, estudió en el Colegio Salesiano Ángel Zerda, aunque la muerte de su padre lo obligó a dejar los estudios para salir a trabajar a los 13 años. Nunca olvidó su paso por esa escuela y por el Batallón de Exploradores, una experiencia que le dejó el orgullo de haber sido abanderado.
Casado con Carolina Cavanna, fueron padres de tres mujeres, que les dieron cinco nietos.
Sobrio en su estilo y en sus costumbres, Ramón Soria encarnó el alma oculta de las empresas periodísticas.
Los medios de comunicación son, por definición, públicos. Su rostro visible es el del periodista, el conductor, el locutor, el reportero gráfico o el camarógrafo. A veces, los directores y ejecutivos también son conocidos por el público. Pero siempre permanece oculto el andamiaje administrativo que sostiene a estas empresas y sin el cual no podrían hacer nada de lo que hacen.
La tarea requiere idoneidad, rapidez, contracción al trabajo, visión de la realidad y discreción.
Ramón Soria reunía todas esas condiciones y dejó en su vida la imagen de un hombre serio, noble y leal.
Fue amigo de la infancia de Roberto Romero, en tiempos en los que ambos se ganaban la vida trabajando desde muy temprano. Se reencontraron, ya adultos, en Buenos Aires.
Soria se había trasladado desde Salta cuando prestaba servicios en la Policía Federal. Romero le confió la administración de la oficina de El Tribuno en Buenos Aires.
Esa sede, años después, se convertiría en la agencia periodística que creara y dirigiera el profesor Carlos Vernazza, otra figura emblemática de la historia de El Tribuno.
Ambos construyeron una auténtica representación del diario y, en definitiva, de Salta, en la Capital Federal en aquellos años.
Fue un período importante desde la perspectiva periodística, ya que en ese entonces Romero, junto con otros empresarios del rubro, porteños y provincianos, crearon la agencia periodística Noticias Argentinas.
Soria fue también funcionario en la Casa de Salta, donde desempeñó tareas estratégicas que le confiaba el gobernador.
En la foto, de 1998, aparece junto a Eduardo Falú y Juan Carlos Saravia en la Casa de Salta, durante una presentación del Tren a las Nubes.
Aunque los tiempos cambiaron, y con ellos las formas de gestionar las empresas y el periodismo, Ramón Soria siguió trabajando en el diario, ya en Salta, con una oficina en la planta editorial de Limache.
A lo largo de cuarenta años de trabajo, solo dejó buenos recuerdos.
Ayer, en la despedida, recibió el reconocimiento de los muchos amigos que cosechó dentro y fuera del diario.
Todos destacaron sus cualidades personales, su hombría de bien, y la enorme confianza que inspiraba.

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