Quedaron atrás los tiempos en que los municipios salteños podían funcionar basados solo en el eje de la coparticipación. Hasta ahora la tarea "antipopular" de recaudar era en muchos casos suavizada con moratorias o minimizada a su máxima expresión.
En parte, esta práctica formaba parte de la cultura política de los pueblos chicos, en los que se evitaba aplicar suba de impuestos a los vecinos de toda la vida o al comerciante que apoyaba una campaña proselitista o al agricultor que prestaba los tractores para la fiesta patronal. Eso sumado a una costumbre casi "ancestral" de los concejos deliberantes de solidarizarse con los lugareños a través condonaciones masivas y férreas oposiciones a cualquier intento de aumento de impuestos.
Hoy los tiempos han cambiado y muchos de esos pequeños poblados se han convertido en ciudades, aunque desde lo institucional no se comporten aún como tales.
Cumplir con un servicio de calidad por parte del Estado es una obligación, que a su vez está facultado a exigir el cumplimiento en tiempo y forma a los contribuyentes.
La tarea es ardua para aquellas comunas dispuestas a superar un contexto económico complicado, signado por la inflación. Son muchos los puntos a abordar en ese camino. Despojarse de la actitud casi demagógica de no exigir el pago de tributos es una de ellas. También deberán avanzar en adecuar de sus respectivas tarifarias.
Diferencias abismales
Por dar solo un ejemplo, lo que paga mensualmente de patente un vehículo valuado en $150.000 varía enormemente según el municipio. En La Merced, un modelo 2016 de ese precio abona $283.93 mensuales y $234 uno del año 2015. En Cerrillos, que toma en cuenta el valor, peso y marca del vehículo, un VW Gol 2015 de $150.000 paga $153 aproximadamente, mientras que uno del 2016 alrededor de $100.
Salvador Mazza es quizás la localidad en la que menos se tributa en este concepto, ya que un vehículo de dichas características del 2016 paga $80 y uno del 2015 solo $70 (datos proporcionados por el área de Prensa).
En Capital los números cambian drásticamente, siempre hablando del mismo tipo de rodado, en la Municipalidad de Salta se tributa por un modelo 2015 unos $442 y por un 2016, cerca de $492.
Otro de los temas sensibles es la realidad catastral de muchos municipios. No son pocos los casos en que el crecimiento urbano avanzó sobre amplios sectores rurales alcanzando a gran número de inmuebles que continúan tributando bajo el régimen de la categoría original, cifras que resultan irrisorias en comparación con las propiedades residenciales. Estos, además de favorecerse con la prestación de servicios de las zonas residenciales no tributan en las arcas municipales, situación que genera cuantiosas pérdidas a los municipios en tiempos en que cada peso que ingresa se torna imprescindible.

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"Hoy se debe apelar a la cautela"
La concejal capitalina Frida Fonseca dijo que el panorama es complicado. Frida Fonseca, concejal capitalina, explicó que frente a la escalada inflacionaria, cada municipio deberá ser muy cauteloso para que la situación no afecte sus finanzas.
"En muchos casos hay que aplicar una adecuación tributaria, pero bajo un criterio progresivo para no afectar aún más el bolsillo de los vecinos", puntualizó Fonseca.
Resaltó, además, la necesidad de lograr la adhesión de los contribuyentes, "para que esto suceda las subas no deben ser excesivas. Hay que hacer un análisis sincero que permita cumplir con las prestaciones y a la vez alcanzar altos niveles de recaudación".
Fonseca puso el acento en la urgencia de hacer una revisión de los fondos coparticipables en todos los niveles. "El fondo soja, por ejemplo, no sabemos cómo se implementará. Un punto muy sensible. A esto se suman las paritarias. La agenda está cargada para las comunas", concluyó.
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"La gente paga sola, los municipios no cobran"
Carlos Paz, defensor del Pueblo, dijo que no hay cultura tributaria. El defensor del Pueblo de Cerrillos, Carlos Paz, contó que muchas comunas carecen de una cultura de proyección financiera, no realizan cálculos anuales de inflación ni de aplicación de presupuesto, lo que los coloca constantemente en situación de desequilibrio. "Responden a lo inmediato y después se verá. Los concejales, en tanto, son enemigos de la suba de tasas, porque es la carta política que los saca del letargo. Siempre esperan que la Provincia apague los incendios", dijo Paz.
Aseguró que las municipalidades no cobran y que es la gente la que paga. "Se limitan al barrido y limpieza. Esperan que el vecino llegue solo. No captan nuevos sectores, como el rural, que no tributa localmente y que podría hacerlo a través de una tasa de recuperación ecológica. Otro tema son los baldíos, etc. No prestan buenos servicios, el vecino no paga, ellos no cobran y nace el círculo vicioso", explicó.

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Sección Editorial

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el villero con estudios
el villero con estudios · Hace 10 meses

el tribuno volvió a los '90 con el discurso de clarin, la culpa es de la "crisis", jajajaja. Todo esto lo provoca el sorete de titere que tenemos de presidente. Si hay crisis porque le quitaron retenciones a las corporaciones ? porque le dan subsidios a los agrogarkas ? ahhh pero en esta crisis, le suben los precios a los laburantes, le suben la luz, el gas, andá a comprar un kilito de carne....


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