La falta de empleo obliga a muchos salteños a buscar en la reventa callejera una salida a sus necesidades. Sin embargo, el comercio en los espacios públicos no es seguro, ni para el que compra ni para el que vende. Desde hace varias semanas, la ciudad de Salta se enfrenta a un debate por un problema que lleva décadas: la venta ilegal callejera.
Los ahora denominadosmanterosse sumaron a los carritos ilegales en las esquinas, que en otras épocas solo vendían frutas y verduras pero ahora ofrecen aceites y artículos de higiene, entre otros productos. También están los vendedores de bolsitas de bananas y mandarinas en las esquinas de los semáforos de las avenidas que circundan la ciudad.
El conflicto más fuerte se vivió la semana pasada, cuando 11 ambulantes fueron detenidos y empezó a circular la sospecha de que existe una red dedicada a la explotación de estos trabajadores de la calle.
Ayer, como lo había anticipado el secretario de Gobierno municipal, Luis María García Salado, se concretó una reunión entre referentes del municipio, el Ministerio de Seguridad, Rentas de la Provincia, la AFIP y la Aduana.
"Este es un tema que nos incluye a todos. Si no actuamos y trabajamos en forma conjunta no vamos a hacer nada contra el incremento de la venta ilegal en las calles", destacó.
Desde hace meses que las arterias principales del centro de la ciudad se cubren de vendedores ambulantes. Por un acuerdo con el sector, tienen permiso para trabajar solo después de las 21. El objetivo es que se afecte lo menos posible a los comercios, que ya vieron bajar sus ventas no solo por el comercio ilegal sino por la situación económica.
Pero la venta callejera se salió de control y ya se podía ver a los manteros a toda hora del día.
Esto generó acciones por parte de las fuerzas de seguridad y protestas por parte de los manteros que terminaron con detenidos y efectivos policiales lesionados.
Esto ocurrió el pasado viernes, mientras se realizaba una inspección en el centro de la ciudad. En Mitre y España, empleados de la Subsecretaría de Control Comercial sufrieron agresiones por parte de vendedores ambulantes.
Los hechos llevaron a que se presente una denuncia en la Comisaría Primera y se requiera la intervención policial y los servicios del Samec. Los inspectores agredidos fueron trasladados al hospital San Bernardo, donde se les diagnosticaron golpes y contusiones.
Frente a este escenario, y en la búsqueda que estos enfrentamientos no se repitan, García Salado destacó ayer aEl Tribuno:"Hay que dejar en claro que no estamos en contra de aquellos que buscan trabajar y buscar la forma de llevar dinero a su casa, sino de los que explotan estas necesidades".
"No es posible que desde el municipio se autorice la presencia de manteros en un determinado espacio de la ciudad y después venga alguien y les cobre por estar ahí. Esto está ocurriendo y no lo podemos permitir", aseguró el funcionario.
Situaciones como las que describe García Salado no solo ocurren en las zonas céntricas de la ciudad sino en espacios públicos como las plazas y canchitas barriales, donde un grupo líder cobra por el lugar que ocupa el vendedor y se lleva una ganancia por el uso de un espacio que es público.
Requerimientos legales
Desde el municipio destacan además que los vendedores deben tener cierto rasgo de legalidad y esto se logra a través de la inscripción como monotributistas sociales.
En declaraciones previas a la reunión de ayer, García Salado había advertido sobre la necesidad de que los vendedores acrediten el origen de la mercadería. "Si se niegan a esto es porque algo esconden", señaló.
En los próximos días se espera un cronograma de acciones de los representantes nacionales, provinciales y municipales que ayer se reunieron para analizar el mercado ilegal en Salta.

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