Otra vez, los vecinos de la calle 9 de Julio, en el macrocentro oranense, reclamaron por el desorden, suciedad y peligrosidad que causa la transferencia de cientos de bultos de los bagayeros en plena vía pública.
Cansados de una situación que ya lleva años sin resolverse, ahora exigieron la intervención de las autoridades de seguridad federal y provincial, así como también del municipio. Consideran que el principal problema es la inseguridad, porque se están haciendo transacciones de mercadería de contrabando y porque obstaculizan el tránsito y circulación peatonal normal en esa cuadra, sumado a los ruidos constantes mientras descargan y cargan las mercaderías.

Reclamos desde 2010
La gente viene haciendo los reclamos desde hace seis años, y la semana pasada comenzaron a manifestarse a través de las redes sociales por el desinterés, descontrol e indiferencia de las autoridades.
Una de las vecinas contó que no solo se dirigieron con nota a la Intendencia para expresar el problema que soportan hace tiempo, sino también ante el fiscal federal José Luis Bruno. Entre los datos remarcaron que los lunes, miércoles, viernes y sábado son los días de mayor movimiento, cuando "se observa una fila de vehículos de alta gama que se dedican a esta actividad ilegal de bagayeo y seguro hasta puede haber narcotrafico". Los vecinos van más allá y se preguntan si "esto no es solo una pantalla de lo que realmente comercializan. Sería muy bueno que las autoridades, de todos los ámbitos, investigaran. El reclamo incluye enfrentamientos y amenazas de personas que incluso sabemos que no son de Orán", dicen.
De todas partes
Cuentan también que los bagayeros llegan desde diferentes puntos del país y comercializan impunemente en ese sector a la vista de todos. "Hay rearmado y distribución de los grandes fardos que traen desde Bolivia. Lo hacen en las veredas sin ningún control. Los fardos son guardados durante las noches y madrugadas en un local que es hotel-comedor. Luego, al mediodía, comienzan a reducir el volumen de la carga produciendo fuertes ruidos".
La única playa de transferencia administrada por el municipio funciona en la calle Sarmiento, donde realizan este tipo de actividad. Como resumen, los vecinos señalan que a diario se observa evasión fiscal en detrimento de los comercios que tributan, suciedad, falta de respeto a las mujeres, aguas servidas porque se construyeron dos hostales donde se alojan los bagayeros, "pero sobre todo injusticia y desigualdad para todos los que pagan impuestos en sus negocios".

La escuela también reclama
La escuela "Berta Cerezo de Mamaní" está en la calle Uriburu entre 9 de Julio y Belgrano. La directora, Gladys Toloza, envió al intendente Marcelo Lara Gros una nota el 10 de marzo pidiendo que intervenga. Es que niños, docentes y padres que deben circular por allí hacen malabarismos para caminar por las veredas de esos hoteles que permanecen llenos de bultos y cargando hasta colectivos, lo que implica un gran riesgo, en especial para los chicos. En la nota agregó que "esta situación ya fue informada con anterioridad y no encontramos respuestas hasta el mo mento".

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