El comedor de villa Floresta Norte no solo sufre las consecuencias del atraso de la partida mensual que la Provincia distribuye a través del municipio capitalino, sino la amenaza de que a partir de junio dejará de recibir los fondos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Por ese motivo, ayer las madres de esa barriada de la zona este de la ciudad realizaron una olla popular en la puerta del comedor ubicado en Joaquín Corbalán 914.
Marta Paredes explicó que de la partida provincial recibe $ 5,20 por cada chico y $ 8,10 del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) y que con esos recursos debe hacer maravillas para poder alimentar diariamente a 150 menores y a 22 abuelos. "Estamos preocupadas porque con el aumento de las cosas cada vez nos resulta más difícil hacer frente a este compromiso que asumimos un grupo de madres de preparar la comida para los niños y ancianos del barrio", expresó Paredes, quien es madre de 7 chicos y está al frente del comedor desde hace 12 años.
La señora Paredes lamentó el atraso de los fondos por parte de la Cooperadora Asistencial ya que eso repercute fuertemente en la tarea diaria de elaborar los alimentos. "Todavía no recibimos lo que corresponde al mes de abril y los negocios que nos fían no pueden esperar y en cualquier momento nos cortan el crédito", advirtió la mujer. "Aquí los chicos no pueden esperar, porque la comida tiene que estar todos los días", dijo a El Tribuno. En ese sentido, Paredes agradeció el aporte de algunos comercios que colaboran cuando la situación se torna complicada. "Cada vez que llamo los comerciantes me ayudan, pero no es cuestión de andar mendigando", explicó mientras repartía las raciones de un guiso de pollo cocinado a leña.
La madres que colaboran con Marta indicaron que la situación se complicará en junio cuando el comedor deje de recibir los fondos del PNUD . Se trata de una red mundial de las Naciones Unidas que ayuda a los países a elaborar y compartir soluciones que permitan responder a los retos que plantean: gobernabilidad democrática, reducción de la pobreza, prevención y recuperación de las crisis, energía y medio ambiente y VIH-Sida. "Desde la Nación nos informaron que ya no vamos a recibir esos recursos y eso va a ser perjudicial para los chicos", contó Palmira Fernández, una mamá que dicta talleres a los niños que concurren al comedor. Según la vecina, "la meta que nos propusimos es que los chicos no solo vengan a comer, sino a participar del dictado de talleres de lectura, de manualidades, de música y otros".
También se dictan charlas sobre prevención del sida y violencia de género. Para las madres se han organizado cursos de economía familiar y clases de yoga. "Todo esto lo hacemos para sacar a las mujeres del encierro y para que tomen conciencia acerca de la necesidad de que sepan cómo proceder frente a los casos de violencia de género, de la que muchas son víctimas", explicó Beatriz Taritolay.

Con muchas necesidades

Floresta Norte está asentado en la falda de las serranías que bordean a la autopista de acceso a la ciudad y es uno de los tantos barrios vulnerables de la ciudad. Las calles poceadas grafican de manera patética que por allí nunca pasaron las máquinas niveladoras. El grupo habitacional compuesto por 520 familias carece de centro vecinal, gas domiciliario, cloacas, seguridad y centro de salud. El centro asistencial más cercano está en el barrio Manjón Viejo (a 20 cuadras), carece de médico de guardia y de ambulancia.
Los vecinos que participaron de la olla popular elaboraron un documento en el dejaron plasmadas las numerosas necesidades que afectan a la barriada. "El comedor es la caja de resonancia de todo lo que pasa aquí", graficó Amalia Sosa. Al respecto, María Quinteros señaló que "la garrafa social ha desaparecido y con la inflación que estamos sufriendo ya no sabemos qué hacer".
En el documento que firmaron los vecinos piden que la Provincia eleve a 10 pesos el monto del aporte por cada chico y que se aumente el número de beneficiarios del comedor comunitario. De igual manera solicitaron que los legisladores nacionales por Salta tomen cartas en el asunto para que la Nación mantenga los recursos del PNUD.

Nómina de los programas alimentarios

Desde la Secretaría de Políticas Sociales se informó que son varios los programas alimentarios que se ejecutan desde el Estado para las familias vulnerables.
El AIPAS asiste a 87.650 familias y según su composición reciben una prestación básica o una adicional. Tiene como instrumento de pago la tarjeta magnética o ticket, según la geografía del municipio. Incluye a enfermos de TBC y niños con déficit nutricional.
Según el organismo que depende del Ministerio de Derechos Humanos, ninguno de los programas alimentarios son incompatibles entre sí, a los que se suma la Asignación Universal por Hijo (hasta los 18 años) y Asignación Universal por Embarazo.
En el caso de los comedores infantiles, solo 6 municipios se benefician con este programa. Los beneficiarios son 4.694 niños de Embarcación, Colonia Santa Rosa, Metán, Rosario de Lerma, Capital y San Lorenzo, lugares donde a partir de abril la cápita se incrementó en un cien por ciento. En el caso de los comedores infantiles, solo 6 municipios se benefician con este programa. Los beneficiarios son 4.694 niños de Embarcación, Colonia Santa Rosa, Metán, Rosario de Lerma, Capital y San Lorenzo, lugares donde a partir de abril la cápita se incrementó en un cien por ciento.
En otros 23 municipios se aplica el programa "Comer en familia" que beneficia a 5.190 niños y consiste en el pago de tickets nominales mensuales. Se acompaña con el dictado de talleres de vínculos familiares y de educación alimentaria y nutricional.
Para el programa "Pan casero", el Gobierno transfiere recursos mensuales a los municipios para la compra de harina. Va acompañado de capacitaciones en educación alimentaria y nutricional.
El EAN (Educación Alimentaria y Nutricional) consiste en actividades transversales a todos los programas alimentarios. El programa está orientado a los 60 municipios de la provincia con capacitaciones y entrega de material didáctico y folletería diseñada por el propio programa.
Mediante convenios con dos organizaciones civiles también se realizan capacitaciones en territorio con permanencia en cada municipio de 15 días corridos por cada destino.

Ayuda extra

En el comedor de Floresta Norte también reciben su ración de comida chicos y chicas del interior de la provincia que vienen a cursar estudios en la capital. "La mayoría son chicas que estudian enfermería y no tienen tiempo para trabajar", explicó Marta Paredes. Por ese motivo planteó la necesidad de que el Gobierno incremente las partidas presupuestarias para dar respuesta a los que necesitan alimentarse.

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