Por primera vez en 200 años fue recordada una batalla muy poco conocida, inclusive para la mayoría de los camposanteños. Una "escaramuza" que tuvo lugar un 20 de marzo de 1816 y se recuerda como la Batalla de Campo Santo.
Fue un enfrentamiento de corta duración entre dos grupos de avanzadas, pero de fundamental importancia en la historia de la lucha por nuestra libertad. La batalla tuvo características muy extrañas, porque se trató de un enfrentamiento entre dos ejércitos que peleaban del mismo bando, ambos luchaban contra el ejercito realista y a favor de la independencia de España.
La lucha involucró a las fuerzas comandadas por el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, José Rondeau, al frente del Ejército Auxiliar del Alto Perú y las milicias gauchas del general Martín Miguel de Gemes.
Rondeau y Gemes tuvieron una desavenencia después que ambos derrotaran al ejército realista compuesto por trescientos soldados en Puesto del Marqués.
Gemes se alejó de Rondeau volviéndose a Salta, pero al pasar por Jujuy retiró 700 fusiles, actitud que exacervó los ánimos del Director Supremo. A esto se le sumó el hecho de que el pueblo de Salta eligiera como gobernador a Gemes, lo que llevó a Rondeau a declararlo "traidor a la patria".
Posteriormente, Rondeau perdió dos batallas frente a los realistas y se vio obligado a retroceder a Salta. Una vez aquí decidió invadirla para derrocar a Gemes, pero el héroe salteño sitió el predio donde se hallaba el sureño.
Desde Buenos Aires decidieron envíarle refuerzos y estos estaban en camino cuando tuvieron lugar los acontecimientos. Los refuerzos estaban al mando del general French, quién desconocía los problemas entre ambos generales.
French, con sus soldados, se trasladaba en dos mitades, a distancias de un día de viaje. La segunda mitad, que estaba al mando del capitán Hortiguera, llegó a Campo Santo el 19 de marzo de 1816.
En la madrugada del 20, una división de fuerzas de Gemes comandada por el coronel José de Moldes, cayó por sorpresa sobre esas tropas y después de una prolongada resistencia los redujeron y sus armas y caballos fueron secuestrados.
Como consecuencia de esta batalla, el 22 de marzo de ese mismo año, Rondeau, sin refuerzos y sitiado, accedió a firmar el "Pacto de Cerrillos".
Este pacto posibilitó que cesara la lucha entre ellos, brindando la seguridad necesaria al país, lo que posibilitó la realización del Congreso en Tucumán y la firma de la Independencia.
"No sé por qué necesitamos 200 años para reconocer el verdadero valor de algo, el valor histórico de esta batalla es enorme, porque posibilitó el final de una disputa estéril entre patriotas que luchaban por una misma causa. El Pacto de Cerrillos es muy conocido, pero pocos saben que hubo una batalla previa. Luego, ese pacto permitió la defensa de nuestras fronteras, dándoles seguridad a los congresales para que pudieran deliberar y declarar nuestra independencia como nación", expresó el intendente Mario Cuenca, quién presidió el acto realizado bajo la sombra del histórico algarrobo.


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