Juan Dual es un español jovencito, de 31 años, que anda juntando páginas en los diarios de toda Latinoamérica.
Dual comenzó su travesía el 15 de noviembre del año pasado en Nicaragua. El propósito del valenciano es llegar al "Fin del Mundo" a fin de año montado en su bicicleta.
Pero lo más interesante es que tiene en su historial cuatro operaciones en las que le extrajeron el colon, el recto, el estómago y la vesícula biliar para prevenir que se le desarrollara cáncer en esos órganos.
La idea del joven es concientizar sobre la importancia del diagnóstico a tiempo, pero también juntar fondos para la lucha contra la enfermedad en España. También promueve el uso de los hábitos saludables, especialmente el uso de la bicicleta como medio de movilidad.
Cuando tenía 13 años le detectaron una mutación en el gen Adenomatous Polyposis Coli (APG), lo que significa que tenía un 99,8% de posibilidades de tener el mismo padecimiento de su familia. Es por eso que le comenzaron a quitar los órganos que podrían afectarse, sin embargo hace su vida normal.
Así es que el hombre arrancó por Nicaragua, siguió por Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, cruzó Bolivia y ya pasó por Salta durante el último fin de semana. No tiene tiempos ni agendas, y anda por la vida conociendo gente y realidades. Lo único que más o menos sabe es que quiere llegar a la ciudad de Ushuaia para Navidad o Año Nuevo.
Sin embargo, nada lo apura. El hombre es enfermero y estaba trabajando hasta hace menos de un año en un pueblito perdido en el norte de Gran Bretaña. Juntó unos billetes y se mandó a recorrer Latinoamérica en su gran amor que es la bicicleta.
"Por los países que hasta ahora estoy recorriendo voy visitando los centros sanitarios y hospitales de la región. En general, la situación es complicada y hasta ahora lo mejor que vi estuvo en los hospitales de Perú", dijo el valenciano en la redacción El Tribuno.
En Salta recibió el reconocimiento del Concejo Deliberante de la Capital como "Ciudadano Destacado" y anduvo visitando las instalaciones de la Fundación Hope.
"Es lo primero que conozco de Argentina. Hope me pareció una buena idea, realmente me reconforta que haya instituciones como esta", sentenció.
En su vida de veleta no tiene tiempos, horarios ni compromisos. Pero desde que entró en Argentina sabe que la belleza no solo forma parte del paisaje. No tiene pareja, no está casado ni tiene compromiso, así que es más que evidente que anda buscando alguna excusa para quedarse un tiempo más en nuestro país.

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