Inicio del camino
El circuito cultural se puede iniciar en Tinogasta, que en quechua significa "reunión de pueblos", prácticamente en el límite con Chile. Allí, se encuentran dos edificaciones de adobe. La primera visita es a Casagrande, un edificio de 1808 que ahora funciona como complejo turístico, pero antes perteneció al vicecónsul chileno Rodolfo Orella y al Batallón de Cazadores de los Andes. La segunda parada se encuentra a la salida del casco urbano, donde se erige otra antigua casona deshabitada.
Capilla con historia
Desde Tinogasta, el camino continúa por la ruta nacional 60 hasta El Puesto, donde se alza una iglesia consagrada a la Virgen del Rosario, que fue construida por una tradicional familia de Catamarca en 1747. El templo se conoce como Oratorio de los Orquera y es de carácter privado. Los techos fueron realizados con vigas de algarrobo curvado y la torre del campanario conserva una estructura circular realizada en barro. El templo tiene imaginería traída desde Chuquisaca (Bolivia) y un museo.
Edificio destacado
La ruta del Adobe continúa por Anillaco, uno de los antiguos centros económicos y religiosos más importantes de la región. Allí, está el Museo Histórico Provincial Mayorazgo, levantado en 1712 en adobe y algarrobo, y una de las piezas arquitectónicas más destacadas del circuito: la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, declarada Monumento Histórico Provincial. El edificio data del siglo XVIII. Posee muros de adobe de un metro de ancho; el techo está realizado con cañas y barro y el piso es de tierra.
Pueblo de adivinos
El siguiente destino es la localidad de Batungasta, también conocida como Watungasta o "pueblo de los grandes adivinos", donde yacen los restos de un asentamiento aborigen, cuya antigüedad se remonta a 11 siglos de ocupación ininterrumpida desde el año 500. Las ruinas del Pucará se extienden a orillas del río La Troya, con viviendas y lugares de reunión; incluso, se cree que era utilizado como centro de intercambio transandino de bienes y productos. La visita recorre unas 11 hectáreas y lleva alrededor de una hora.
Final de recorrido
El último destino de este mágico circuito es la ciudad de Fiambalá, ubicada a tres kilómetros del casco urbano. Uno de sus atractivos centrales es la Iglesia de San Pedro construida en 1770, a pedido del capitán español Domingo Carrizo y declarada Monumento Histórico Nacional. La iglesia forma parte del antiguo Mayorazgo de Fiambalá y en su interior conserva óleos y una talla de madera de San Pedro, conocido en el lugar como el "Santo Caminador", Patrono de los Viñedos. La imagen, de procedencia peruana, es totalmente articulada.

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