Recuperar la operatividad de la Policía Federal

Gastón Marote

Recuperar la operatividad de la Policía Federal

El flamante jefe de la Policía Federal, comisario general Néstor Roncaglia, buscará como objetivo inmediato de su gestión que la institución recupere gran parte de la operatividad que perdió con el traspaso del área Metropolitana a la Ciudad.
La que antes era la mayor fuerza del país hoy quedó tercera entre las nacionales, ya que Gendarmería Nacional casi la cuadruplica en personal operativo, y Prefectura Naval la duplica, al tiempo que está por debajo de la Policía Federal de la Ciudad.
Roncaglia viene de ser el superintendente de Drogas Peligrosas y sabe muy bien que existe la necesidad de incorporar más logística y personal.
Los números hablan por sí solos: antes la Policía Federal tenía 45.000 efectivos y con el traspaso perdió unos 22.000, de los cuales unos 16.000 son operativos.
En tanto, la Federal quedó con unos 23.000 efectivos, pero ahí hay agentes furrieles, ordenanzas, personal civil (todos administrativos) y médicos, al tiempo que hay Superintendencias como Administración, Planificación y Desarrollo, Bienestar, Asuntos Internos y otras que no son operativas.
Las únicas que quedaron operativas fueron un sector de Investigaciones, todo Drogas Peligrosas e Interior (abarca las delegaciones de PFA que están en Buenos Aires y otros puntos del país), lo que totalizan unos 10.000 efectivos contra 40.000 de Gendarmería -solo 10.000 hacen tareas de oficina- y 25.000 de Prefectura de Naval -5.000 no operativos-.
"Hoy la única que está por debajo de la Policía Federal es la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), con unos 6.000 hombres. La mayoría de los operativos de la Federal quedaron en la Ciudad y eso influye. Cuando fue ministra Nilda Garré, Gendarmería sumó mucha gente y pasó a ser la segunda fuerza de seguridad con más personal y logística. Pero ahora es la primera", reveló a NA un comisario mayor de la Federal. Este vocero sostuvo que la fuerza que encabeza Roncaglia "hoy es la menos equipada y con menos logística", y añadió que mientras "Gendarmería tiene escuelas de formación en el interior, al igual que Prefectura, la gente del interior que quiere entrar en la Federal debe hacer el esfuerzo económico y anímico de viajar a Buenos Aires".
Roncaglia está al tanto de todas estas situaciones, porque él las viene padeciendo desde cuando era jefe de Drogas Peligrosas. En ese aspecto hubo achique de personal: muchos pasaron a retiro por no subir de jerarquía -incluso comisarios de gran tarea en la lucha contra el narcotráfico por culpa de un forzado ascenso a comisario inspector pedido por un jefe con gran llegada a los ministerios de Economía y Planificación kirchneristas-.
Además, en los últimos tiempos hubo recortes presupuestarios que provocaron la falta de entrega de móviles y otros elementos vitales para la lucha contra los narcos.
De hecho, se estima que Roncaglia volcará al Ministerio de Seguridad que encabeza Patricia Bullrich todas estas deficiencias y otras que sumen los demás superintendentes para poder recuperar un poco la operatividad que supo tener la fuerza.
El flamante jefe y la subjefa, comisario general Mabel Franco, saben que es tiempo de cambiar y de volver a poner de pie a una Policía Federal que en la teoría busca imitar el modelo del FBI, pero que en la práctica pasó a ser una policía de las provinciales.

¿Qué te pareció esta noticia?

Compartí

0

Te puede Interesar

Comentá esta Noticia