Poco queda de la tranquilidad que caracterizó al antiguo pueblo de El Galpón tras el sismo del 17 de octubre del año pasado, que alcanzó un aterrador 5,9 º en la escala de Richter.
Nadie olvida a la anciana maestra Alberta Flores, quien murió dentro de su habitación, mientras en las calles aún permanece la imagen de varios edificios derrumbados, que le recuerdan a cada galponense aquella mañana en la que la naturaleza se ensañó con esa parte del sur salteño.
Lentamente, los pobladores comenzaron a "reconstruirse", pero la situación no es la misma para todos, porque hay quienes fueron muy afectados y perdieron demasiado.
En un informe realizado por El Tribuno tras 112 días de lo ocurrido, el intendente Federico Sacca estimó que las familias damnificadas son unas 400, es decir, un 60 % de la población. Pero lo más preocupante es que todos coinciden en que la ayuda estatal no solo es lenta sino que también es discrecional.
Sobrevivir después
Juan Carlos Trejo es un comerciante que perdió muchísimo. Calcula que, en su caso, unos $600.000 quedaron bajo los escombros. Trejo alquilaba una vieja propiedad en pleno casco histórico, en la esquina de San Martín y Las Flores, cuyo techo y paredes se derrumbaron casi totalmente.
Allí tenía dos negocios: una ferretería y una tienda y bazar. Explica que de este último rubro no le quedó nada, justo que había realizado una inversión para el día de la madre; de la ferretería se destruyó todo lo de luminaria, "entre ello lo más caro, que son las ópticas de automotores" y de la tienda recuperó parte de indumentaria y calzado.
Ahora, afronta un nuevo alquiler y busca seguir adelante con el negocio "con la esperanza de estabilizarnos como familia, aunque sé que ya no será como antes", dice.
Ayuda sin evaluación
"El aporte no fue equitativo porque no tuvo una evaluación previa que determine quiénes debían recibir recursos y qué monto les correspondía según la magnitud de los daños", le explica Trejo a El Tribuno.
El comerciante se esfuerza por retomar su vida laboral mientras explica que "volvimos a vender ropa y calzado, porque para recuperarme de los otros rubros necesitaría miles de pesos. Como soy comerciante de muchos años, los bancos comenzaron a llamar, pero es casi imposible acceder a créditos que te permitan volver a lo que cultivaste durante toda la vida".
Junto a otros seis vecinos, Trejo recibió, el pasado viernes, un cheque de $ 50.000 del Gobierno provincial, que les entregó el ministro de Ambiente y Producción Sustentable, Javier Montero.
"No quiero que me regalen nada, pero cuando ocurren fenómenos como este es necesaria la asistencia del Estado. La primera parte de ayuda de noviembre alcanzó a comerciantes que no tuvieron pérdidas tan importantes, lo que me permite señalar que no hubo un control del Gobierno con inspectores que evalúen la calidad de los daños y, según eso, otorgar la ayuda. Hay gente que tendrá que buscar otra forma de vida, porque será muy difícil reponerse", reafirma.
El crédito
Está entre los 30 mil y los 50 mil pesos del Fondo Provincial de Inversiones, con tasa de interés cero, que deberán devolver a partir del séptimo mes de recibidos.
Es la segunda entrega de esta asistencia, ya que la anterior se hizo a fines de noviembre entre otros siete comerciantes con una suma global de $280.000, la misma de esta ocasión.
Establece que el dinero debe destinarse a la adquisición de capital de trabajo y a reparar los daños que pudieran haber registrado los locales donde funcionan los negocios.
El Gobierno aseguró que gestionó ante el Consejo Federal de Inversiones una línea de créditos de emergencia para empresas radicadas en El Galpón que desarrollen cualquier tipo de actividad productiva. En este caso, el monto máximo se fijó en $ 70.000, también con tasa cero, hasta cuatro años de plazo para la devolución y a sola firma.

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