Breve reflexión al paso, surgida de la lectura reciente de varios artículos y noticias. Y nuestra creciente preocupación respecto a que la atención y los esfuerzos se centren excesivamente sobre, el no por eso menos valorado e importante, proceso de desinflación en curso.
Lo que nadie discute: la inflación elevada y sostenida es un fenómeno económico altamente distorsivo, que impide el normal y correcto funcionamiento del sistema de precios y, consecuentemente termina afectando negativamente al desenvolvimiento económico. Además, por más de una razón es intrínsecamente regresivo, incrementándose sus implicancias negativas para el proceso de desarrollo económico. Ergo, nadie puede negar que la desinflación sea positiva. Sin embargo, eso no puede equivaler a considerar que la inflación es un problema que se agota en sí mismo. ¿Por qué decimos eso? Porque la inflación no se produce porque sí. La causa necesaria más obvia es la emisión monetaria excesiva. Pues, la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario. Dado un nivel de transacciones, si no hay o hubo emisión monetaria excedente, todos los precios no pueden subir al mismo tiempo. Ergo, cuando uno explora cuales fueron las causas del proceso inflacionario siempre analiza que propició y/o forzó esa emisión monetaria excesiva. En nuestro caso, todos los caminos llevan al sostenido y creciente déficit fiscal que caracterizó los últimos años. Para decirlo de otra manera, la inflación es uno de los síntomas de los desequilibrios macroeconómicos Uno complicado, como la fiebre, que puede poner en jaque la vida del paciente. Con lo cual, es importante tratarlo a la par de la enfermedad. Incluso, puede que en algunos casos, convenga primero bajar la fiebre, para recién luego ocuparse de la enfermedad. Léase, si bien es perfectamente posible lograr la desinflación sólo con ajuste monetario. Sí en el mediano-largo plazo ese esfuerzo monetario no es complementado por uno similar en el frente fiscal tendiente a llevar el déficit a niveles sustentables y en términos de equilibrio general, el proceso de desinflación perderá eficiencia, primero, y eficacia, después.
Por eso mismo, así como es importante que valoremos y reconozcamos el esfuerzo realizado por el BCRA y todo la economía en pos de la desinflación en curso. También lo es que, teniéndolo en cuenta, "no nos durmamos en los laureles" y lo complementemos y fortalescamos exigiendo un compromiso y esfuerzo similar por el lado del frente fiscal.

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Sección Editorial

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Erik Larsen
Erik Larsen · Hace 5 días

Qué gratificante es leer un artículo que contiene TODA la verdad con respecto a la inflación. Aunque la redacción es bastante intrincada. Y que conste que sí hay un grupo de imbéciles que defienden la inflación como algo positivo: diría que el cristinismo íntegro lo hace. Por último, quería recordar que la inflación es un problema monetario que muestra su injusticia incluso sin que haya suba de precios. Los precios, por naturaleza, tienden a BAJAR como consecuencia de la competencia y las mejoras tecnológicas. Pero si tenés un gobierno imprimiendo (léase FALSIFICANDO) moneda, y empeñandose en destruir la competencia de mercado y limitar las mejoras tecnológicas, los precios dejan de bajar para comenzar a mantenerse o a subir. Pero conste que puede haber inflación sin suba de precios.

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