La importante reforma del Régimen de Asignaciones Familiares ocupó el espacio de nuestra última nota, que resultó insuficiente para desarrollar con claridad el alcance de la misma. Los beneficios alcanzan a distintas situaciones que pasamos a detallar:
Trabajadores de temporada de la Ley 20744. Son los que desarrollan sus tareas en zonas urbanas. Muchas veces sus tareas están condicionadas por razones estacionales (heladerías) o turísticas (restaurantes, hoteles, agencias de viaje). Significa un gran logro que ahora puedan percibir los beneficios familiares durante todo el año, siempre que registraren al menos tres meses de servicios con aportes o el equivalente a noventa jornadas efectivas de trabajo, dentro de los doce meses inmediatamente anteriores.
Trabajadores de empresas de servicios eventuales. Las empresas de servicios eventuales deben conseguirle un nuevo empleo a sus trabajadores, antes de que transcurran 45 días corridos o 90 alternados en un año. Esos lapsos no generaban derecho a asignaciones familiares, pero a partir de esta reforma los trabajadores podrán gozar del beneficio.
Trabajadoras en goce de licencia legal por maternidad. Aquí se daba una paradoja: la licencia por maternidad se paga mediante una asignación, similar a la remuneración que venía percibiendo la trabajadora (aunque por el hecho de ser asignación no devenga aguinaldo). También, por ser asignación no daba derecho a la percepción de las restantes asignaciones a las que tuviera derecho la empleada. Con la nueva normativa tendrá derecho al cobro de las prestaciones durante ese periodo y también durante el llamado periodo de excedencia.
Trabajadores que se encuentren en periodo de conservación del empleo. Todo trabajador que sufra una enfermedad o accidente inculpable (aquellos no relacionados con el trabajo) tiene derecho a licencias pagas de 3, 6 o 12 meses, según la antigedad. Transcurrido ese periodo entra en un lapso de conservación de empleo sin salarios -por un año-. También aquí la nueva norma establece el pago de las asignaciones.
Trabajadores suspendidos por causas de fuerza mayor. El empleador tiene derecho a suspender sin goce de sueldos al trabajador en caso de fuerza mayor o caso fortuito (terremotos, inundaciones, etc.) por 75 días. También en el caso de falta o disminución del trabajo no imputable al empleador, puede disponer una suspensión de hasta 30 días. Estas suspensiones, al no generar salarios, tampoco daban derecho a percibir asignaciones familiares. En el nuevo régimen también corresponde en esos casos la percepción de las AF.
Recordemos que toda otra suspensión no prevista taxativamente (licencias sin goce, licencias gremiales o políticas, suspensiones disciplinarias) no generan derecho al cobro de las asignaciones familiares.

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