Como todas las tardes Mirtha Bellido, vecina del barrio Pueblo Nuevo, mandó en la siesta a su hijo Diego a regar el jardín. El joven, al encarar con la regadera el sector de malvones y petunias se dio de frente con una yarará de más de un metro de longitud.
Mirtha, quien reside en una vivienda ubicada en 20 de Febrero y Ameghino, contó a El Tribuno: "Le faltaron patitas a mi hijo para salir corriendo y contarme sobre el hallazgo. Salimos entonces al jardín armados con una tarro de fenelina y un palo de escoba para enfrentar al reptil que, enroscado en espiral, levantó la cabeza para hacernos frente. Era de más atrevida esa víbora".
La mujer, según relató, roció la yarará con un fluido desinfectante de reconocida marca salteña, mientras su hijo le daba de escobazos. Luego guardaron el cuerpo sin vida de la serpiente para hacerlo analizar con un veterinario del pueblo que confirmó que se trataba de una yarará venenosa.
"El problema es que uno se preocupa por mantener cortado el césped del jardín, cuida los malvones, las petunias y los pensamientos, pero enfrente el terraplén de las vías del ferrocarril es una selva y ni hablar del canal oeste, que tiene hasta árboles adentro", contó la vecina indignada y temerosa de salir a regar el jardín.

Acequias, canales y alimañas

Como todos los pueblos del Valle de Lerma, el pueblo de Cerrillos es surcado por varias acequias que bajan del río Toro, de oeste a este.
A lo largo de los años, muchos de estos cauces fueron tapados por la mano del hombre, mientras en otros casos se abrieron canales para desagotes pluviales.
El más importante es el Canal del oeste. Tiene 12 kilómetros de largo.
Desde su habilitación, hace casi 40 años, fue muy pocas veces reparado y hoy se encuentra lleno de sedimentos y malezas que favoreciendo el estancamiento del agua, la proliferación de mosquitos y alimañas.
Por otra parte el canal del este, que corre al pie de los cerritos que dieron nombre al pueblo, en parte fue tapado y en otros tramos, los yuyos y los arbusto generan estancamientos.
Finalmente la acequia de Tejadas, que cruza el pueblo de suroeste a noreste, se encuentra totalmente "enyuyada" al salir a cielo abierto, al final de la calle 25 de Mayo, a un costado del hospital Santa Teresita y del colegio Pacto de los Cerrillos.
Pero estos no son los únicos cauces del pueblo. Hay otros de menor porte pero todos con problemas de obstrucción por presencia de sedimentos, basura y malezas. Por eso, la limpieza de canales es un trabajo que debería realizarse anualmente a fines de primavera, cosa que el año pasado no se hizo.
La enseñanza que esto deja para la nueva gestión comunal, es que en octubre o noviembre de este año, la Municipalidad debería encarar la limpieza de todos los cursos de agua aledaños al pueblo. De esta forma habrá menos alimañas y una mejora en las condiciones sanitarias del pueblo.

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