El director del PAMI, Carlos Regazzoni, denunció ayer el accionar de muchísimos grupos de presión para evitar que la obra social de los jubilados supere el estado de abandono y las prácticas irregulares que se registraron en los últimos años, y advirtió que hay prestaciones que están como cartelizadas.
"A veces donde tocás sale pus. En cada cambio que querés hacer para mejorar las cosas encontrás resistencias de todo tipo", alertó, un día después de haber revelado en el Congreso la existencia de circuitos mafiosos, dos clínicas fantasmas que facturaron hasta 25 millones de pesos en internaciones inexistentes, y la impactante cifra de 16.000 sillas de ruedas arrumbadas, entre otras irregularidades, en el Instituto.
Tras destacar que las actuales autoridades encontraron hasta urnas electorales en una filial del PAMI, Regazzoni puntualizó que salir de esto "va a demorar tiempo, no será de un día para otro". Aunque se manifestó optimista en poder lograrlo con el apoyo de los empleados y de la ciudadanía en general. "El país no es lo que se nos contaba", enfatizó el funcionario, en una abierta crítica a la gestión kirchnerista, y reiteró que: "PAMI no fue una isla en el país de Lázaro Báez: fue parte de un engranaje diseñado para vivir del Estado y no para ponerlo al servicio".
Resaltó Regazzoni lo que también denunció como un panorama distinto por afuera, en alusión a los prestadores. "Hay prestaciones que están como cartelizadas y viejas prácticas que no se quieren abandonar", concretó.

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