Hoy, cuando Mauricio Macri asuma como presidente de los argentinos, tendrá en su agenda muchos temas, muchos de ellos, estratégicos.
El ingeniero Macri no es peronista, radical ni militar; es una persona que supo construir poder desde la ciudad más grande e influyente del país, que no es la Boca, aunque allí inició su trayecto, sino Buenos Aires.
Ese es su mérito. En su discurso pudimos observar que no habló de ideologías sino de vivir mejor; no apeló a la retórica política, sino que prefirió priorizar la gestión y solucionarle los problemas a la gente.
Podemos afirmar con elementos de certeza que el gobierno que se inicia esta semana ratificará en la acción, como objetivo, su consigna, "cambiemos".
Su gabinete está formado por personas exitosas, en su mayoría con experiencia en el sector privado, por lo tanto predispuestas a dar prioridad a la gestión por encima de los compromisos políticos; buscarán, desde el capitalismo, dar un giro a la política exterior acercándonos a las democracias no populistas y procurando atraer el crédito internacional.
La llegada del nuevo presidente y su equipo constituye el inicio de una nueva etapa en la historia argentina.
Cuatro años de recesión son una carga demasiado pesada, sumada a la pobreza estructural, que viene creciendo en las últimas cuatro décadas, el deterioro de la calidad educativa, la pérdida de calidad del empleo y la desaparición del país de la agenda internacional. A eso se suman la inseguridad, el narcotráfico y la corrupción como endemias agraviantes.
Lamentablemente, el gobierno saliente actúa sin hidalguía y no asume que la derrota electoral que sufrió se debe a las consecuencias sociales de sus políticas.
Hoy son las decisiones desde la política económica los pasos inmediatos que generan mayores expectativas.

Primeros meses que serán cruciales

La economía jugará un papel importantísimo en los primeros meses de gestión del nuevo Gobierno, no solo para transmitir confianza a las personas que lo votaron sino también para convencer a los que no lo hicieron, atemorizados por la campaña de desprestigio impulsada por un Daniel Scioli desesperado y una presidenta que no se resigna, que hicieron lo que estuvo a su alcance para demonizarlo.
El nuevo equipo económico deberá normalizar una economía que encontrará con grandes desequilibrios y desbarajustes.
El futuro titular de la cartera de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, que se define neo-keynesiano, tendrá la difícil tarea de eliminar los controles de capitales que rigen desde el 2011 y unificar la moneda, una promesa de Macri para el arranque de su gestión.
La instrumentación de estas medidas nos llevara a una devaluación ya que el tipo de cambio oficial a $9,60 por dólar desaparecerá, y probablemente se ubique en valores de entre 14 y 15 pesos, cotización que ya se utiliza en varias operaciones en el mercado de valores, como el "contado con liqui", por ejemplo.
A pesar del temor de varios inversores, economistas y analistas de que esta devaluación provoque mas inflación, encuentran como contrapartida la certeza de que Prat Gay y su equipo tienen la capacidad de manejar la compleja transición. Este economista, con carrera en JP Morgan, fue Presidente del Banco Central en la década del 2000 y durante su gestión logró bajar la inflación del 40% al 5%, logrando estabilidad en la economía además de hacer crecer las reservas.
La inflación desquiciada, como la nuestra, no es fruto de contubernios sino de gastar más de lo que se tiene y financiar el déficit emitiendo moneda u otros instrumentos de pago y de crédito.
La baja total de retenciones al trigo, maíz y carne entre otras y la reducción gradual a la soja será el mensaje que se cumplirá, uno de los compromisos de campaña, pero también se transformara en un llamado a que los productores del campo y los ahorristas contribuyan a ingresar dólares que tanta falta nos hacen.
Esto será posible cuando tengamos un tipo de cambio competitivo y se levante el cepo cambiario que cerró las puertas a capitales e inversores ocasionando el casi nulo crecimiento de nuestra economía en estos últimos cuatro años.
Un tema resolver será el traslado de la devaluación a los precios; para evitar que sigan subiendo se habla de un futuro congelamiento de precios, salarios y tarifas.
El reacomodamiento de precios en muchos artículos ya prácticamente se hizo, sin ir más lejos observemos que con el anuncio de quitar las retenciones al trigo, la bolsa de harina subió casi el doble y por supuesto se verá reflejado en el precio del pan. Además, el reciente incremento del precio de la carne demuestra el grado de incertidumbre y especulación que actualmente rige en nuestra economía.

Paritarias y tarifas
Las paritarias y el precio de las tarifas, especialmente las de los servicios públicos, jugaran un papel importante en este inicio del nuevo gobierno.
El reciente decreto de necesidad y urgencia del Poder Ejecutivo que obliga al tesoro a restablecer el 15% de coparticipación que las provincias aportaban a la Anses, sin dejar de ser una medida que beneficia a las provincias que siguen reclamando una nueva ley de coparticipación, producirá serios desequilibrios en la economía nacional.
Sugestivamente, después de 12 años de gestión y en un final de ciclo, recién se acuerdan de las provincias y lo hacen para hacer daño a Macri.
Propongo un juego de imaginación: ¿Qué hubiera pasado si ganaba Daniel Scioli? ¿Qué hubiera sucedido si la economía fuera a seguir a cargo del ministro del cepo y la recesión, el ahora semioculto Axel Kicillof?
Es bueno pensarlo, para saber a qué atenernos.
La estampida de precios de estos días es responsabilidad del gobierno en retirada, que lanzó un auténtico festival de emisión monetaria en los últimos días. Ese panorama, sumado a los urgentes compromisos financieros que dejará como legado y las pocas o casi nulas reservas del Banco Central , pronostican que los primeros meses del nuevo gobierno serán difíciles.
Se espera que las nuevas autoridades envíen al Congreso leyes que demuestren el inicio de una nueva dirección y hagan retroceder la incertidumbre, con cambios en el Impuesto a las Ganancias, bienes personales, monotributo, la tan mentada disminución de retenciones, la nueva carta orgánica del BCRA y la profesionalización del Indec. Entre otras, serán las propuestas que hará el macrismo.

El cepo

El levantamiento del cepo cambiario será un delicado tema a resolver por la nueva administración.
Sabemos que existe una importante cantidad de deudas en dólares, como las importaciones impagas y la retención de utilidades de empresas que tienen sus casas matrices en el exterior, estimando valores cercanos a los U$S20.000 millones.
Seguramente se refinanciarán esas deudas en el largo plazo para iniciar desde el primer día de gobierno la tan esperada apertura para persuadir a los productores agrícolas a que liquiden sus granos en stock y permitir a los turistas e inversores que cambien sus monedas o paguen sus acreencias en el mercado oficial.
La falta de reservas podría provocar desbalances en el mercado cambiario, se espera contar con apoyo financiero como préstamos, garantías y hasta un nuevo blanqueo de capitales.

Los holdouts

Lograr que el juez Griesa reponga el stay (medida cautelar) implicará que regularicemos los pagos bloqueados a los bonistas, salir del default técnico y abrir definitivamente el mercado de capitales.
El nuevo gobierno, en la primera etapa, tendrá la oportunidad de pasar de la recesión a la reactivación atacando los desequilibrios provocados por una economía que se sueña como "década ganada" pero que jamás salió de la emergencia, que se nutre de la discrecionalidad en el gasto público y la falta de reglas de estos últimos años; del caos, pasar así a un esquema de crecimiento y desarrollo económico y social.
Quizá los primeros meses de este gobierno no sean como todos esperamos, el reacomodamiento y ajuste de muchas variables de nuestra economía podrá de alguna manera modificar algunas costumbres y hábitos que habíamos olvidado, pero es el único camino hacia el desarrollo económico y social.
El camino que hubiera debido tomar Scioli o cualquier kirchnerista que hubiera logrado heredar a Cristina.
Claro, por muchos motivos le hubiera costado más transitarlo.

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