Millones de mujeres salieron a las calles y se vistieron de negro en señal de luto para gritar "Ni una Menos" bajo la convocatoria "Nosotras Paramos". Es admirable cómo los movimientos de mujeres vienen luchando a través de los años para ser reconocidas como sujetas de derecho. La sociedad está exigiendo medidas urgentes para frenar la oleada de crímenes por violencia de género.
Desde el Senado, hemos presentado junto a otros senadores de distintos bloques, el proyecto de "Ley Brisa" con la asociación civil La Casa del Encuentro. Esta es una ley que tiene el objetivo de reparar a las otras víctimas de la violencia de género, los hijos/as del femicidio, que a su vez son testigos del asesinato de su madre en manos de su propio padre. La ley viene a cubrir un vacío donde el derecho de estas víctimas se encuentra ausente.
El proyecto establece una reparación económica para hijos/as y adolescentes víctimas colaterales de femicidio. El Estado nacional les otorgará un monto mensual equivalente a un haber jubilatorio mínimo, con sus incrementos móviles establecidos en la Ley 26417. Creemos necesario generar mecanismos de protección para estos chicos que quedan en una situación de desprotección enorme, a la intemperie, expuestos a todos los padecimientos, luego de las situaciones duras que ya vivieron.
Esta prestación económica no resulta ser un subsidio, una pensión o una ayuda, sino una reparación económica por parte del Estado, hasta que cumplan 21 años de edad y les brindará una cobertura de salud integral .
Según indica el informe anual realizado por el Observatorio de Femicidios de la Casa del Encuentro, se registraron entre el año 2008 y 2015 que 2.518 hijos e hijas, de los cuales 1.617 son niñas, niños y adolescentes, fueron víctimas colaterales del femicidio, donde su padre asesinó a su madre. Los niños y niñas que han perdido a su madre por culpa de un femicidio cometido por su padre inevitablemente sufrirán. A estos casos nos referiremos, y cuando finalmente se produce el femicidio, los hijos y las hijas se constituyen en sobrevivientes de una vida de abuso que terminó con la vida de su propia madre, han convivido con la violencia extrema, en muchos casos la han padecido física, sexual y en todos los casos psico lógicamente.
Es indispensable que el Estado pueda atender las necesidades y los derechos de las niñas, niños y adolescentes víctimas colaterales de femicidio que tienen derecho a una vida plena y libre de violencia. Si bien un monto de dinero no reparará el gran daño que sufrieron, será de gran apoyo para que puedan seguir adelante con sus vidas. Una vida libre de violencia es posible, para ello debemos implementar todas las herramientas a fin de hacerlo realidad. Avanzar en este sentido, es una responsabilidad del Estado.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora