Ebaneo Enrique Valdez Kao (27) creció escuchando que su madre, la taiwanesa Lihue Kao (49), migró de su país, República de China, a los 12 años. También supo que su abuelo materno fue agregado económico del consulado general de Santa Cruz de la Sierra. Hace más de tres décadas, cuando Ebaneo no había nacido, Bolivia mantenía relaciones diplomáticas con Taiwán, aunque se iría desvinculando de esta por los conflictos políticos entre China y Taiwán. Los Kao pasaron seis años en Santa Cruz y cuando el padre de familia murió, se establecieron en Salta.
"Ir a Taiwán ha sido mi sueño desde hace años. Mi mamá siempre me contaba que este lugar es muy hermoso para vivir y que las personas son muy amables. Así mismo el hecho de que mis abuelos y tíos sean taiwaneses me animó mucho, y pensé: "Quiero ir a conocer la tierra de mis antepasados", le comentó Ebaneo a El Tribuno. Él es ingeniero en Informática egresado de la Universidad Católica de Salta en 2014. Al completar su carrera, se puso como objetivo aplicar para una beca que ofrece el Gobierno de Taiwán a los extranjeros. Una vez que inició su búsqueda se dio con que lo distanciaba de su objetivo un inconveniente legal.
"Si sos hijo o hija de taiwaneses y nacido afuera, lo único que te separa -aunque quizá haya otras cuestiones legales más- de ser un ciudadano con plenos derechos y responsabilidades plenas es el tiempo de estadía. Si se supera cierta cantidad de tiempo viviendo aquí, uno puede pedir la ciudadanía. Entonces el dilema era que si estudiaba mi maestría aquí, antes de finalizarla ya tendría el tiempo requerido y la beca es solo para extranjeros", sintetizó. Por ello, su búsqueda se reorientó hacia empresas que convocaran a ingenieros en Informática. Pasó por varias entrevistas y fue seleccionado por una compañía que desarrolla tecnología para la detección de enfermedades del corazón en dispositivos portátiles. Así, se encuentra radicado en Taiwán, más precisamente en la capital: Taipéi, desde junio de 2016.
Taipéi es el centro político y económico de Taiwán, y una de las ciudades más ricas del mundo. La que fue Formosa para los navegantes portugueses es hoy la República de China, un nombre que recuerda una historia común dividida por causas políticas. El Gobierno de China reclama la soberanía de la isla desde que en 1949 el general Chiang Kai-chek, opuesto a la revolución de Mao, se refugiara en ella con dos millones de integrantes de la élite china disidente.
En la actualidad es un territorio autónomo, aunque China no lo considera independiente, y solo le reconocen ese estatus 23 países. De hecho Argentina no tiene embajada en la República China, aunque sí una oficina de representación allá por lo que los trámites migratorios y de legalización, así como los intercambios estudiantiles, se efectúan sin problemas.
El ser un estado independiente parcialmente reconocido no le ha impedido convertirse en una de las economías más dinámicas del mundo: uno de los centros industriales y de alta tecnología más importantes del planeta y una de las ciudades con el más moderno y completo sistema de transporte, que incluye el tren de alta velocidad (THSR) que une a la capital con la sureña Kaohsiung. Caminando por sus calles, Ebaneo se extrañó de los extremados cuidados para mantener la limpieza y el orden. "Las personas mantienen las calles muy limpias. Incluso el metro no tiene ni un solo papelito o chicle tirado. Además cuando hay cosas en el piso nadie las toca, se quedan allí. La otra vez me olvidé mi celular en mi bicicleta, fuera de casa, y al bajar luego de transcurridos diez minutos continuaba allí. Por otro lado, admiro que se respeta mucho a los peatones", señaló.

Diversos estímulos

A pesar de ser descendiente de una oriental Ebaneo no está exento de los choques culturales. "Cuando llegué, al bajar del avión me encontré con la familia de mi jefe -que había venido a recibirme y para mostrarme el lugar que la empresa había encontrado para que viviera- y lo que hice fue saludar con un beso a todos, incluida la esposa del jefe. La familia entera estaba helada mirándome y yo no entendía nada. Luego por alguna razón me di cuenta de que quizá fue el saludo lo que los incomodó. Les expliqué lo que pasaba y todo quedó en risas", recordó Ebaneo. Añadió que una jornada suya es "bastante entretenida". "Me levanto y me pongo a leer antes de ir a trabajar. Luego de cambiarme voy a la empresa donde tengo mi escritorio. Leo un poco el diario y desayuno, luego empieza la acción. Debo realizar investigaciones de nuevas tecnologías para la empresa, resolver ciertas tareas relacionadas con el software y su calidad. El día siempre es intenso aquí. Así es que hay que estar siempre atento, después de todo es software médico que tiene el potencial de afectar la calidad de vida de las personas y su salud", definió. Cumplido el deber, sale a cenar. "Hay algunos lugares buenos donde comprar comida y siempre te podés sorprender con nuevos platos. Luego hago deportes como crossfit, ando en rollers, escalo rocas artificiales. También disfruto de tocar la guitarra que traje desde casa y que siempre me ayuda a recordar mi pago, familia y amigos, y a relajarme", comentó.
Si bien el más célebre ícono de la ciudad es el Taipéi 101 que con sus 509 metros de altura y 101 pisos fue el rascacielos más alto del mundo desde su inauguración en 2004 hasta 2010, cuando fue terminado el Burj Dubái, Ebaneo comentó que el sitio más bonito donde estuvo es el Jiu Fen Old Street. "El lugar es magnífico, con vista al mar desde las montañas. Con calles pequeñas y estrechas, llenas de comida, artesanías, más comida y alegría. Estuve allí con una amiga de Malasia que hizo de guía para mí. Ese lugar es donde se inspiraron para hacer la película El viaje de Chihiro'(2003, dirigida por Hayao Miyazaki). Incluso tienen casas de té espectaculares y en el medio del mar una isla lejana que quiero visitar", compartió. Acerca del grado de conocimiento de la Argentina en Taiwán dijo: "Algunas personas no saben del país, quizá se deba a la barrera idiomática. Los que sí, ellos saben de nuestros asados y piensan que vivimos alegres todo el día. Ellos se dividen en personas a las que les gusta el fútbol (la minoría) y otros que conocen la canción No llores por mí, Argentina (de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice). Si supieran que para nosotros no es tan divertida esa canción...", reflexionó.
Por último, Ebaneo Lejos del pago dice que extraña el asado, la familia, los amigos y, "aunque suene raro, el contacto humano". "Extraño el abrazar o saludar con un beso, que para nosotros es tan natural que ni nos damos cuenta. Aquí no se dan las manos siquiera", dijo.
El mensaje de Ebaneo: "Para los futuros profesionales, recién graduados y colegas, espero que nunca dejen de soñar y prepararse para su futuro. No importa dónde estudien, el conocimiento también te lo podés dar vos. La idea es estar siempre inquieto para aprender nuevas cosas, más allá de lo que los profesores (en mi caso, les agradezco muchísimo) te enseñen. Con la ayuda de Dios, todo se puede".

Los elegidos

El helado: "Ponen helado dentro de una masa, que se asemeja a un rectángulo con puntas redondas. El cocinero lo arroja al aceite hasta que la masa queda crujiente. Si el helado frito es un mix de sensaciones, crujiente, caliente por fuera y frío por dentro, hay otro riquísimo con gomitas y caramelo derretido, junto con frutas locales".
El aprendizaje: "Los taiwaneses podrían aprender de la creatividad criolla, es decir, poder ver los problemas desde distintos puntos de vista y nosotros a ser más limpios en la ciudad".

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