A pesar de no tener certeza de cómo cayó el niño, se supone que estaba jugando solo cuando tropezó y se precipitó en el agujero negro de 90 metros de profundidad.

Quedó atorado a los 11 metros, lo que evitó que impactara directamente contra el fondo. Afortunadamente tuvo la suerte de que testigos lo vieran caer y llamaran a los bomberos, ya que desde afuera no se lo oía.
Al arribar, los efectivos tuvieron que acudir a un detector de vida como los que se utilizan cuando hay personas atrapadas debajo de escombros en derrumbes. Así lograron identificarlo y saber que estaba bien.
El verdadero desafío era explicarle al niño cómo atarse las sogas que le arrojaron, ya que ningún adulto podía caber allí.
Fueron dos horas de intentos frustrados, hasta que lo consiguieron. El desenlace fue feliz, y el niño fue rescatado sin heridas de gravedad.

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Sección Editorial

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Ruben Barraza
Ruben Barraza · Hace 7 meses

Como carajo pudieron hacer un pozo de 90m de profundidad con ese diàmetro, y si fue una empresa, demasiado bestias por no haber asegurado semejante trampa mortal

gio vergara
gio vergara · Hace 7 meses

Espectacular pero lastima que no dice la edad del niño para entender mejor la situación


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