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Resignados a vivir como cirujas

En la zona sudeste, los jóvenes que consumen paco comparten rasgos de marginalidad: resignación social, abandono, deterioro físico y psicológico, falta de proyectos de vida y falta de esperanzas. Más aún, muchos están excluidos de sus hogares.

El estudio observó que en la zona hay un elevado número de familias monoparentales y el 61% de ellas tienen al frente a una mujer, vulnerable frente al consumo múltiple por parte de varios de los hijos.

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