Después de dos años y medio el Indec volvió a medir la pobreza y aunque dio cifras alarmantes en las distintas regiones del país, no hubo mayores novedades para el NOA, donde los niveles siguen marcando picos por encima de la media nacional. Y mientras la cuestionada gestión de Oscar Villa Nougues en el ministerio de Salud de la provincia llegó a su fin, los aborígenes de las comunidades de la ruta 34 siguieron haciendo justicia por mano propia contra los que -aseguran- proveen droga a sus niños y jóvenes.
En el camino, los jefes comunales acudieron obedientes al llamado del Gobierno nacional, buscando una bendición financiera del presidente Macri que les permita contar con más posibilidades en el enmarañado presupuesto del año que viene. Mientras tanto, funcionarios locales admitieron que no podrán controlar la mortalidad infantil en Salta sin la ayuda nacional. "Se nos van a morir 11 chiquitos o un poquitito más..." aseguraron.
La enumeración de los temas que dominaron la agenda en la semana pueden parecer aislados dentro del complejo panorama social de la provincia y el país, pero no son otra cosa que una sucesión de acontecimientos con un hilo conductor que terminó por desnudar un crítico escenario desde las estadísticas.
Para el caso, los índices elaborados por el Indec y difundidos por el propio presidente Macri desencadenaron todo tipo de lecturas entre quienes defienden la anterior gestión y aseguran que nunca hubo tanta pobreza como ahora en el país y otros que se regocijan con el discurso de la transparencia y la verdad para llegar a la solución de los problemas sociales en Argentina.
Entre esas posturas, la Encuesta Permanente de Hogares puede resultar una espada de Damocles para quienes pretendan usarla con fines de propaganda política.
Pero ¿qué ocurre en Salta? Los datos arrojados por el Indec llevan indefectiblemente a relacionar la pobreza con los reclamos de las comunidades aborígenes (las más afectadas por esta realidad) y a la preocupación de los intendentes por un escenario económico que los deja en penumbras.
Los funcionarios provinciales tuvieron que hablar de los índices y les fue inevitable referirse a la mortalidad infantil que en el país se ubica en el orden del 10,6 por mil y que en Salta se anticipa con la muerte de "11 chiquitos y un poquitito más..." para los próximos meses.
Las palabras del flamante secretario de Salud de la provincia, Francisco Marinaro Rodó, sonaron a sincericidio y tampoco pudieron ser evitadas por el ministro de la Primera Infancia, Carlos Abeleira, quien admitió a su vez que no lograrán controlar la mortalidad infantil sin la ayuda de la Nación.
Disparados por los números del renovado Indec, las muestras de honestidad afloraron en los últimos días. Reconocer la pobreza, admitir que seguirán muriendo chicos puede que sea el síntoma de un proceso de maduración política y social, aunque (para seguir con la onda de honestidad) se parece más a un juego dialéctico que se queda en apenas un pronunciamiento temporal.
Es que además de la ayuda que se precisa del Gobierno nacional es necesario que los funcionarios locales agudicen el ingenio y enfoquen la astucia que naturalmente los caracteriza, para desarrollar la gestión en la que fueron designados con las herramientas disponibles.
Existen cuatro ministerios con amplios presupuestos y personal capacitado para atender la problemática urgente.
Primera Infancia, Asuntos Indígenas, Salud y Educación son las carteras que directa o tangencialmente abordan el problema de la mortalidad infantil en Salta.
Resolver la indigencia extrema requiere también de estrategias eficaces que deben partir de la gestión local, sin esperar a que llegue la ayuda de la Nación. Actuar en el terreno con el único objetivo de evitar más muertes de niños a través de la vigilancia de una superestructura de cuatro ministerios, no parece una tarea tan difícil de cumplir, mientras se espera la respuesta de la Nación. "A Dios rogando, pero con el mazo dando" podría ser la frase motivadora en las oficinas de cada uno de esos ministerios.

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Sección Editorial

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Álvaro Figueroa
Álvaro Figueroa · Hace 1 mes

Sí, "A Dios rogando (y con el mazo dándole por la cabeza a cada burrócrata inútil e irresponsable).

ALBERT LUIS
ALBERT LUIS · Hace 2 meses

SI DESGRACIADAMENTE....LA ASTUCIA ´PONEN EN PRACTICA PARA SUS BOLSILLOS LOS FUNCIONARIOS......REPITEN LA HISTORIA DE LA DECADA CAGADA...........LA ASTUCIA.......SIEMPRE PONEN EN PRACTICA.....CUANDO DEJAN SUS CARGOS .....SON MILLONARIOS...O DUEÑOS DE EMPRESAS....


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