Los negociadores de la conferencia sobre el cambio climático (COP21) empezaron este martes a mostrar sus cartas en la partida, a solo cuatro días de cerrar un acuerdo histórico sobre el futuro del planeta. Los ministros participantes y la mayoría de observadores exhiben un cauto optimismo, aunque ningún tema se puede dar por cerrado hasta que todo esté acordado sobre la mesa.
Los principales protagonistas son los países ricos y en desarrollo, enfrentados sobre la responsabilidad del calentamiento del planeta. Todos aseguran que están dispuestos a dar el paso al mismo tiempo para remediarlo, pero cómo compartir el coste es el meollo de la cuestión.
El acuerdo de París, cuyo borrador tiene por el momento 48 páginas, quiere abordar el desafío del cambio climático por primera vez de forma coordinada, con un total de 195 países obligados a compartir el enorme desafío ambiental, económico y tecnológico. "Los principios de igualdad y responsabilidades comunes pero diferenciadas (...) son el corazón del acuerdo de París", advirtieron este martes los grandes países emergentes: Brasil, Sudáfrica, India y China, agrupados bajo las siglas Basic.
Los países ricos reconocen que la responsabilidad histórica es suya, pero creen que ahora también ha llegado la hora de que los principales emisores de gases de efecto invernadero, empezando por China, arrimen el hombro. La "diferenciación" de las responsabilidades afecta a la financiación y a los objetivos a largo plazo, de aquí a finales de siglo.
El acuerdo de París también debe aclarar cómo deben revisarse los compromisos de cada país, bajo qué plazos y reglas, las ayudas para que los más vulnerables hagan frente a las pérdidas y daños, y el propio carácter jurídico del acuerdo. La ingente tarea está dividida en cuatro grandes grupos de trabajo que debaten simultáneamente.
Un cubo Rubik
"Las negociaciones son un cubo Rubik" en el que cualquier cambio implica nuevas posiciones en el resto de temas, explicó Jennifer Morgan, del World Resources Institute. El objetivo de 2 ºC está sujeto a debates, puesto que los países más vulnerables, como las pequeñas islas del Pacífico y Caribe, quieren a toda costa un máximo de 1,5 ºC. "Estamos trabajando con otros países sobre alguna fórmula que incluya una referencia a los 1,5 ºC como parte de una frase más larga y amplia", reveló en rueda de prensa el negociador jefe estadounidense, Todd Stern.
La red de defensa del medio ambiente CAN explicó también que el apoyo a la inclusión de un límite de 1,5 ºC crece, pero "solo se logrará" si se obtiene "un objetivo a largo plazo y un proceso para revisar los compromisos de forma progresiva". El objetivo a largo plazo es qué tipo de modelo energético necesita el mundo a mediados de siglo.
Los países Basic, que incluyen a países como India que dependen enormemente del carbón, reconocieron divergencias internas al respecto. "Les aseguro que lograremos una posición conjunta sobre este tema", prometió en rueda de prensa la ministra de Medio Ambiente de Brasil, Izabella Teixeira.
En cuanto a la financiación a partir de 2020, fecha de entrada en vigor del acuerdo, los países tienen como base un compromiso de los países desarrollados de entregar 100.000 millones de dólares anuales. Ese dinero es solo la base, no un techo, explicaron los países Basic. "Los países desarrollados deben implementar sus obligaciones. Los países en desarrollo pueden contribuir, de forma voluntaria, a la cooperación Sur-Sur", lo que equivale a decir por su cuenta, explicó el enviado especial chino para el cambio climático, Xie Zenhua.
Flexibilidad y transparencia
Los países emergentes piden flexibilidad para poder presentar sus cuentas. Los países ricos replican que es necesaria la transparencia, quién da qué y a quién. Los países industrializados citan un informe de la OCDE según el cual ya dieron 62.000 millones de dólares para el cambio climático el año pasado. Ese informe no es precisamente transparente, replican los Basic. "Esas cifras no son correctas", aseguró el ministro indio, Prakash Javadekar. "Se pueden mejorar los principios de la ONU [la distinción países desarrollados/en desarrollo] pero [por ahora] deben ser aplicados", advirtió Xi.

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