Vecinos e integrantes del fortín gaucho de la localidad de El Naranjo solicitaron a las autoridades de la ciudad de Rosario de la Frontera la restauración de una emblemática capilla que data del siglo XVII.
La capilla fue construida en 1617 y funcionó como parroquia de Rosario de la Frontera hasta comienzos del siglo XIX.
De aquella época se conserva un Cristo articulado, tallado en madera por los indígenas que poblaban el lugar.
El paso del tiempo hizo mella en la vieja estructura, testigo fiel de la época colonial, por lo que necesita numerosas refacciones.
"La capilla es muy antigua y, como todo edificio viejo, necesita en forma permanente que se esté trabajando en tareas de mantenimiento", manifestó Zenón Casasola, integrante del fortín gaucho El Naranjo.
El pintoresco pueblo está ubicado a 18 kilómetros al oeste de la ciudad de Rosario de la Frontera.
El pedido de los vecinos se efectuó en el marco de la reciente visita que realizó el intendente rosarino, Gustavo Solís, a El Naranjo.
"El jefe comunal comprometió su colaboración. Nos sorprendió, porque no es común que un intendente nos visite", contó Zenón.
En ese sentido, Solís y el concejal Julio Caro Checa se reunieron con un grupo de integrantes del fortín y vecinos en la sede gaucha.

Obra crucial

En el encuentro se plantearon también las distintas necesidades que tiene actualmente el pueblo.
Entre ellas, se abordaron temas como el urgente arreglo de la ruta provincial 21, la principal vía de acceso al pueblo.
El lamentable estado de la misma, paso obligado de cientos de personas, pone en serio riesgo a quienes transitan por el lugar. La ruta está destruida completamente en varios tramos y, cada vez que llueve, los más de 400 habitantes del pueblo quedan incomunicados.
"En El Naranjo vive mucha gente que trabaja en la Ciudad Termal: docentes, policías y comerciantes. Diariamente deben transitar por una ruta que se está destruyendo cada vez más sin que nadie haga algo. Los autos sufren un deterioro impresionante porque no son adecuados para esquivar los enormes pozos", comentó un vecino del pueblo.
"La idea es recorrer no solo los barrios de la ciudad, sino de todos los parajes del municipio para escuchar los planteos de la gente y poder brindarles una ayuda", dijo el intendente Solís.

Otros pedidos

También se planteó la recuperación de una vieja acequia que proveía de agua para riego a todo el pueblo.
Otros temas abordados fueron el del alumbrado público, la distribución de agua potable, la diversificación de la producción local y el fomento al turismo.
"El Naranjo tiene un enorme potencial, no solo por sus bellezas naturales sino de su propia gente, que nos demostró que está ávida de trabajar duro para el engrandecimiento de la comunidad", manifestó el concejal Caro Checa.

Gauchos

Los integrantes del fortín gaucho local plantearon también la necesidad de contar con ayuda del municipio para refaccionar la sede social.

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