Tucumán no es sólo paisajes y entretenimiento, es también gastronomía y con sello propio y del mejor. Un claro ejemplo es la tradicional muestra de comidas y artesanías, que se desarrolla todo el año en la localidad de Simoca, al sur de la capital .
Gracias a las plantaciones de caña de azúcar brillan los alfeñiques, caramelos muy duros hechos con este ingrediente.
A través de este encuentro, la provincia conserva y promueve notables tradiciones, exponiendo sus productos todos los sábados a lo largo del año, aunque en esta oportunidad, la edición se ve renovada, puesto que todas las atracciones estarán condimentadas por la gran fiesta patria del Bicentenario.
Durante todo el mes de julio, la Feria, que tiene reconocimiento internacional, tendrá su pico más sabroso. Exquisitas comidas regionales, artesanías, miel de caña, tabletas, pastel de novia, empanadillas, rosquetes, hasta artículos importados y cigarrillos en chalas.
El lugar cuenta con 50 ranchos de comidas típicas alineados a lo largo de 400 metros, donde sigue vigente la modalidad del "trueque" de productos. Algunos productores todavía llegan en los sulkys que se hicieron famosos, a tal punto que a Simoca se la conoce cariñosamente como la 'Capital Nacional del Sulky'.
Además de la exposición de productos gastronómicos, se realizará un desfile de sulkys y caballería gaucha.
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Foto: Gentileza Ministerio de Turismo de Tucumán
Foto: Gentileza Ministerio de Turismo de Tucumán

Empanadas tucumanas

Las empanadas son orgullo nacional en esta provincia que además tiene producción propia de quesos, vinos y caña de azúcar. Es imposible no tentarse en este recorrido por los paisajes tucumanos, lleno de sabrosas propuestas. La empanada tucumana no es una empanada cualquiera. Se come de parado porque es muy jugosa, el relleno se cocina con el agua en el que se hirvió el matambre, tiene un repulgue de exactamente trece vueltas. Está hecha en horno de barro y luce el tono rojizo que le da el pimentón. Son obras maestras de la provincia, y una buena excusa para adentrarse en un recorrido culinario.
Preparados para alimentarlos bien, los tucumanos reciben a los visitantes con gastronomía regional a la orden del día. Es una forma de mostrar su cultura y enseñar sobre los procesos de elaboración que utilizan, pero también de compartir para que otros experimenten sabores nuevos. Es el motivo de reunión de los amigos y las familias.
En Tafí del Valle el turista puede conocer la elaboración artesanal del queso manchego herencia de los jesuitas de la zona-, o dirigirse a la localidad de Famaillá, donde se realiza cada año la Fiesta Nacional de la Empanada y se elige a la Campeona de la Empanada. Cálidas y matronas, ellas siempre están dispuestas a charlar con el público, contar sobre la tradición de la cocina y, por supuesto, dar de comer lo que preparan. Ese platillo típico está presente en toda la provincia. Se sirven empanadas como entrada, se realizan en las casas y se pueden comer también al paso.

Una tierra generosa

Recorrer los tambos artesanales de Tafí, donde se usan técnicas jesuitas, ayuda además a aprender sobre la herencia que dejaron los antepasados en la zona. En algunas estancias la gastronomía gira alrededor del queso por lo que a las visitas guiadas se suman degustaciones.
Claro que lo dulce también tiene su lugar. Los postres tradicionales son el quesillo con dulce de cayote y nueces, los higos y los zapallos en almíbar. Estos últimos tres, ideales de combinar con un vino local de esos que se hacen en tierras secas y de menor altura. Los terruños de Tucumán dan vida a elixires diferentes como el tanat, y es un placer probarlos.
A la mística que genera la empanada con sus aromas y sabores se suman las estancias por recorrer, las humitas a la olla, los tamales y muchas otras opciones tan admirables como los paisajes que acompañan cada comida.

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Sección Editorial

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