-Si el juez te pide cosas que no corresponden, ¿te animás a decirle que no?
-No, no me animo.
Breve y contundente. El diálogo de dos empleados del Juzgado Federal de Orán trasluce el clima de trabajo en el edificio de Lamadrid 93.
Dicen que al juez federal Raúl Reynoso nadie se le animaba a decir que no y que entre la presión que imponía y el temor a perder el trabajo, la mayoría de sus empleados terminaba callando y aceptando reglas laborales que no están en el convenio colectivo.
Eso mismo explica que si algún empleado dice algunas palabras sobre el magistrado, lo hacen bajo un estricto resguardo de su nombre. El resto, los detalles, es el relato de voces de fuera de las oficinas judiciales que fueron testigos casuales.
Esto justifica la denuncia que ayer presentó el gremio de los empleados judiciales contra el magistrado oranense, al que acusan de abuso de autoridad y acoso laboral.
"El juez se puede mostrar muy bueno, amable, pero la realidad es que los empleados le tienen temor", aseguró una fuente cercana al juzgado de Reynoso.
Los hechos parecerían mínimos al analizarlos por separado. Es la conjunción del todo lo que arma el perfil de un magistrado hoy duramente cuestionado por un supuesto cobro de coimas a narcotraficantes para otorgarles la libertad.
"El horario normal de trabajo es de 6 horas, pero él nos decía que iba a venir a firmar expedientes de 19 a 20, pero casi siempre se quedaba más tiempo. Al final nadie se iba antes que él porque se enojaba y empezaba a amenazar en forma solapada diciendo que tiene muchos currículums de gente que quiere ingresar en el juzgado", contó un empleado.
"En general su tono siempre fue muy tranquilo, pero los empleados siempre tienen miedo de hacer algo que lo enoje, hasta de que los vea hablando o tomando mate porque les hacía un sumario; además, él tiene que saber todo y no se puede hablar de nada del ambiente laboral. Él infunde temor y es algo generalizado, como que tiene un exceso de control sobre todos", añadió.
Uno de los últimos hechos fue que obligó a los empleados a firmar un acta en la que todos negaron haber visto algo incorrecto o tener alguna denuncia sobre irregularidades.
"Es una coacción, porque aunque el acta no tiene validez jurídica, si un empleado tiene algo para denunciar al menos se va a sentir nervioso porque ya firmó un acta en la que expresó que no tenía nada para decir", sostuvo otro.
El regreso y la denuncia
Ayer, tres empleados del juzgado oranense volvieron a sus puestos de trabajo por disposición de la Cámara Federa de Apelaciones de Salta. Ellos declararon en la causa del narcoescándalo que tiene como principal acusado a Reynoso. Cuentan varios testigos de afuera del juzgado que fue un día tranquilo.
"No se preocupen, no tengan miedo que no va a haber represalias", habría dicho el juez a los empleados reincorporados al inicio de la jornada. En el resto del día, dicen que no fue visto por los pasillos y oficinas.
La Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN) denunció ayer a Reynoso de abuso de autoridad y maltrato laboral contra empleados ante el Consejo de la Magistratura.
La presentación del gremio, firmada por su titular Julio Piumato, hizo extensiva la denuncia a la Cámara Federal de Apelaciones de Salta, porque al disponer el retorno de los tres empleados "omitió adoptar medidas" para protegerlos de posibles represalias.
Según el gremio, Reynoso hizo "abuso de su autoridad, tanto en lo jerárquico como en lo funcional", manejando el juzgado "como si fuese su dueño". "Hay un abuso de poder demostrado al extralimitarse en sus facultades y funciones", sostiene el gremio en su denuncia. "Esto configura -añade-, causal de mal desempeño y grave negligencia".

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Sección Editorial

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Mara  Fuentes
Mara Fuentes · Hace 12 meses

VERGUENZA LA JUSTICIA SALTEÑA CON RAZON SE HABLA EN SALTA DE LA MAFIA JUDICIAL . REYNOSO, POSADAS. CATALANO. SOLA TORINO. MEDINA . LONA ETC


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