A los 60 o 65 años, muchos de los adultos mayores -que formaron durante 30 años parte del mercado productivo- entran en el retiro. Este es un nuevo proceso, que muchas veces coincide con el momento de sentir "el nido vacío". De golpe, luego de años de actividad, esta persona se encuentra con mucho tiempo disponible, a veces sin un proyecto para sus próximos años de vida e incluso sin temas de conversación. Durante décadas estuvo ligado a un grupo laboral, integrado por personas con las que pudo haber pasado más tiempo que con su familia. Cuando volvía al hogar el tema del que hablaba era también del trabajo. En diálogo con El Tribuno, Ricardo Iacub, doctor en psicología y especialista en gerontología, dio algunas especificaciones sobre cómo los nuevos jubilados pueden emprender esta etapa de cambio.
Iacub, además, se encuentra a cargo de un programa prejubilatorio para personal del Pami. Este plan apunta a preparar a los actuales trabajadores en camino al retiro para enfrentar la nueva etapa.
"Durante las convivencias, que pueden llegar a ser de 8 horas de diálogo, por lo menos 2 están dedicadas a la convivencia con la pareja y a las experiencias sexuales en esta etapa de la vida", destacó Iacub.
¿Es posible prepararse para la jubilación?
En el Pami estamos aplicando un programa prejubilatorio que se realiza durante un año antes de jubilarse. Se hacen varios encuentros. En este caso la reunión fue en Salta y la convocatoria fue a nivel nacional. El objetivo es que la persona que está por jubilarse se prepare para este proceso. Este programa incluye la preparación de un proyecto. Cuando estudiamos o cuando trabajamos estamos acostumbrados a seguir a otro que dice qué es lo que tenemos que hacer, y de pronto nos vemos solos, en una situación para la que nunca nos formaron y no sabemos muy bien qué se hace. Según una estimación británica realizada muy recientemente, el 85 por ciento la pasa mal. El período de adaptación del primer tiempo de jubilación es muy duro. Gran parte de la vida la pasamos respaldados por nuestras profesiones y esto da más seguridad. De golpe, cuando te jubilás es como que ya no sos la misma persona. Cuando este proyecto cambia, en alguna medida si no tenés el hábito de trabajo, ya no sos el mismo. Perder el contacto con los compañeros es uno de los puntos más difíciles de superar.
Muchas veces se pasa más tiempo con los compañeros de trabajo que con la familia. De repente te jubilás, como el caso del Pami, donde se comparte más de 40 años de trabajo, entonces el compañero es a veces más que la pareja. Bueno, ellos dicen: "Nos vamos a seguir viendo". Más o menos se van a seguir viendo. Van a tener que hablar por teléfono, quedar de acuerdo, encontrarse. Armar una red. El trabajo te da compañeros quieras o no quieras, y facilita que medianamente charles con otras personas y que tengas una cotidianidad distinta. Cuando uno vuelve a la casa, ¿de qué hablás? De tu trabajo. De repente cuando te jubilás te encontrás con tu esposa, con tu marido y ya no un par de horas sino 24 y no sabés qué más decir ni qué hablar. Esto no es una tarea fácil. Este modelo se aplica solo para los trabajadores del Pami, que fue tomado de un programa europeo y se le realizó algunas modificaciones.
El retiro del trabajo no significa que soy una persona que no es útil para nada.
Hoy ser un adulto mayor no es lo mismo que cuando lo fue tu padre. Hay una distancia enorme. La cultura actual generó que incluso viviéramos más que nuestros padres y madres, y con mayor salud. Pero además de esto, se trata de una generación diferente. Son la generación de los 60, son los primos de Mick Jagger o de Moria Casán. De gente que parece que no envejece, no porque no lo haga sino porque tienen una visión totalmente distinta. Muchas veces se piensa en la vejez retirada, aislada, que perdió sus contactos, que no tiene proyectos. Pero hoy en los programas de adultos mayores no encontramos personas tristes, solas ni nada. Vemos gente mayor que está cada día mejor y con muchos proyectos. Te encontrás con personas que, por primera vez en su vida, te dicen que pueden hacer lo que les gusta.
Incluso deciden estudiar en la universidad...
Hoy las universidades ofrecen una serie de carreras para los adultos, que tienen una gran recepción. Tenemos muchas ofertas que son muy lindas. Los más jóvenes tenemos un perjuicio sobre los adultos mayores, pero ellos tienen un nivel de alegría, las cosas que dicen y hacen. Hoy están muy interesados en aprender a manejar la tecnología. Ellos quieren aprender todo porque no tienen miedo. Esto rompe con el imaginario tradicional de los más jóvenes sobre la visión de los adultos.
Se trata de personas comprometidas...
Sí, porque tienen un gran compromiso con los nietos. Cuando uno es más joven, está siempre queriendo acomodarse porque tenés en riesgo la economía, y otro montón de cosas. Como adulto podés pelear la utopía; es decir: si no me gusta mando todo a la basura y listo.
Como sociedad tenemos que tratar de que los jubilados se sientan incluidos y darles un rol importante. No solo que la pasen bien sino que además puedan hacer cosas por los demás. El voluntariado es una de estas posibilidades. La jubilación así puede ser un disfrute. Cuando se trabaja con gente jubilada te das cuenta de que hacen tantas cosas, tanto por nosotros. ¿Cuántas veces dependemos de los abuelos? Creo que ser adulto mayor hoy es un reto y, como sociedad, hay que dejar de ver solo a aquellos que están enfermos, también se debe ver al que viaja, sale, disfruta y estudia.
¿Hay poca valoración de lo que significa ser un adulto mayor?
Tenemos un comportamiento esquizoide. Por un lado, estamos obsesionados con el antiage y por otro tenemos una sociedad que genera actividades para mayores. Mi abuela a los 70 años era una viejita, mi mamá hoy con 70 años está plena. Tenemos un cambio cultural que nos permite ver que una persona mayor puede tener pareja, viajar y tener relaciones sexuales. En este caso, y con la experiencia que tengo con charlas con los adultos mayores, el tema del sexo es de lo que más hablan. Tenemos 8 horas de charla pero las 2 horas sobre sexualidad eran las más comentadas. Hay que pensar que el adulto mayor es hoy Jane Fonda, por ejemplo. Vienen de una cultura en la que se revelaron contra lo que significaba ser mujer o ser joven. Entonces no van a aceptar que un día les digan "te jubilaste, andá a tu casa a cuidar a los nietos". Creo que tenemos una nueva realidad y una nueva sociedad que comenzó a aceptar más esto. Hoy podemos pensar que, si mi mamá quedó sola, puede tener una pareja. Cama adentro, cama afuera, como quiera. Porque lo mejor que le puede pasar a un adulto mayor es tener una pareja. Los ayuda a aliviar la soledad.
¿Quiénes logran adaptarse mejor a este cambio de vida?
El varón se retrae más y eso es una cuestión de educación. Al varón se lo educó para jugar al fútbol, hablar de los supuestos temas serios, ganar plata y todo lo que está fuera de eso es pavada. A los varones cuando vos les hacés propuestas de proyectos para después de la jubilación, la respuesta clásica es "boludez, boludez". Y resulta que esas cosas son las que hacen importante la vida. La mujer, al no estar atada a estos parámetros, llega más fácil a esta adaptación.
Además, la mujer tiene otros roles, a veces impuestos...
Muchas de las respuestas de las mujeres cuando se jubilan es "por fin puedo vivir para mí". Porque, como vos decís, incluso las mujeres que tienen desarrollo profesional también están pensando quién retira a los chicos de la clase de natación. Sin embargo, el varón se puede olvidar perfectamente de todo eso. Además, la mujer tiene la posibilidad de trabajar, pero no por eso haberse creído que esa es la base misma de su identidad. Porque el ser mamá o encargarse de otros proyectos, como la casa, la hace tener otros roles importantes. Entonces cumplieron varios roles sobresalientes y no un único rol en la vida.
Cuando nos enamoramos del rol que cumplimos, de nuestro trabajo, es muy difícil jubilarse. A la mujer esto de convivir con varios roles le da una habilidad de adaptación, siempre y cuando no se trate de mujeres que pusieron todos sus éxitos en el trabajo. Cuando la mujer pone la cosa afectiva, el armado de una familia afectiva en el trabajo, es muy difícil el retiro.
¿El programa prejubilatorio se aplicará en otras instituciones?
Ojalá. Insistimos mucho con que esto pasara. Creo que los sindicatos son los que deben hacer que esto ocurra. El sindicalismo debería pensar que no solo debe cuidar al trabajador cuando está activo, sino también cuando se está por retirar.
¿Cuál es el período más crítico?
Hay una teoría que afirma que al principio se tiene una luna de miel. Y después se dan cuenta de que tienen un domingo extenso porque es mucho el tiempo libre. Hay gente que comenzó a preocuparse antes. Siempre decimos que lo mejor es caer antes de jubilarse y no después, cuando ya no tenés al grupo para que te acompañe. En realidad el proceso de adaptación puede tomar entre 2 y 5 años. Además, a muchos la jubilación les llega con la partida de los hijos de la casa y algunos problemas de salud y ahí está el peor momento.
Los nietos, ¿son un proyecto?
Hay que tener cuidado con eso, porque los nietos van a depender del abuelo un tiempo y después, como los hijos, se van. Y hoy, con toda la tecnología que tienen los chicos, en realidad no están con los abuelos. Estar con los nietos puede ser una tarea muy grata, pero también se puede volver una carga cuando se convierte en un trabajo diario.
Además, es mucho más lindo cuando puedo acordar el tiempo y el espacio para hacerlo. Otro tema, que acá en Salta lo vi mucho, es que los hijos dejan a los abuelos en el rol de padres, y esto agota y genera la pelea de roles. Cuando los padres quieren poner límites a los nietos o al revés y los padres se enojan. Entonces, la respuesta es fácil: "Si me dejás que los cuide todo el día, ahora aguantá cómo los educo". Y a la larga esto genera problemas de salud como situaciones cardíacas y de depresión, porque están agotados. La jubilación está mechada de un montón de cuestiones que además requieren de mucha disciplina.

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