Rodrigo Espinoza Aguirre es el cónsul regional de Chile en Salta desde junio pasado. Las relaciones bilaterales, las deudas para integrar a ambos países por el paso fronterizo de Sico y las posibilidades que ve en Salta fueron algunos de los aspectos que resaltan del diálogo que mantuvo con El Tribuno, en su visita a la planta editorial.
Tras el cambio de autoridades en la Casa Rosada, ¿cómo están las relaciones entre Argentina y Chile? ¿Qué etapa se abre?
La relación política, a nivel de capital me refiero porque soy un cónsul regional, está muy bien. Hay una fuerte sintonía entre ambos gobernantes. Esto es muy importante para ambos países, y para el Cono Sur en general. Cuando Chile y Argentina están trabajando juntos, se irradia al conjunto del subcontinente, en términos políticos y económicos también. Esto da estabilidad, seguridad y atrae negocios a toda la subrregión.
Para el norte argentino, Chile es un vecino estratégico por su conexión directa con los mercados del Pacífico. ¿Qué análisis hace sobre posibilidades de integración concretas, teniendo en cuenta el estado de la ruta nacional 51?
Esa es una de las prioridades del Consulado. Son básicamente dos ejes con los que trabajamos: uno es meramente consular, la atención de los ciudadanos, y el otro es más político, el de la integración. En este caso, el de la integración entre el Norte Grande de Chile y el noroeste argentino. Para eso, hay toda una institucionalidad que se fue desarrollando a través de los comités de integración que se celebran una vez al año, alternando en cada país. Ahora en septiembre se realizará el vigésimo octavo comité, en Tucumán. Para nosotros, como consulado, es fundamental facilitar, en la medida que nos compete, estos procesos y el seguimiento de los acuerdos que se adoptan año a año. La integración es un camino lento, paso a paso, no se hace de un día para otro. Duró muchísimos años la discusión por el cabezal único, la infraestructura, la pavimentación, las instalaciones en Jama. En el caso de Salta, está el paso de Sico pero no tienen el nivel de adelanto en materia de infraestructura ni en camino como Jama. Y eso es, particularmente, un desafío que tiene la Provincia de Salta, y también nosotros. Debemos avanzar en ese paso, que es más corto, permite ahorrar tiempo y menor altura. En la integración entre los dos nortes, es importante la conexión a través de los pasos terrestres, las rutas aéreas y ferroviarias. Esto es el "abc" de la integración. A través de esos pasos se concretan los flujos de personas, de turistas. No puede haber integración si no hay libre acceso de un lado a otro.
El año pasado, la Provincia hizo inversiones y se habilitó, caravana de por medio, el complejo fronterizo de Sico ¿Cómo está funcionado? En ese sentido, aún quedan asuntos por resolver como las condiciones de las rutas...
El complejo está funcionando, pero como usted dice, es un tema de camino, por el lado argentino y el chileno. Por el lado chileno, se trata de acortar la ruta para que no se pase por San Pedro de Atacama. Se trata de habilitar un desvío entre Baquedano y Peine. En este momento se tiene un camino estabilizado, pero no asfaltado.
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Chile tiene un comercio consolidado con Asia, ¿cree que Salta puede tener el mismo impacto por la integración?
Sin dudas, porque esto es una cuestión de costos. Ir a los puertos chilenos le significa a los productores salteños reducir de manera sustantiva el tiempo de transporte, en vez de utilizar los puertos de Buenos Aires o Rosario de Santa Fe. Chile está muy bien plantado en el comercio con Asia. El 35 por ciento de las exportaciones de Chile van para esa área del mundo, es un mercado que nosotros conocemos. Posibilita no solo sacar los productos por puertos chilenos sino también beneficiarse de los servicios y que pueda prestar Chile. Aquí, en Salta, y en esta región, hay un boom minero en ciernes. Taca Taca es la mayor inversión que se está haciendo en Argentina. Cuando eso comience a producir, estaremos hablando de cifras colosales.
Además de la minería, ¿qué potenciales ven en Salta?
Los chilenos tenemos un país minero, y nuestro norte se ha especializado en esa producción y ese es nuestro valor añadido más importante. Pero Salta es mucho más que eso, es un referente en materia agrícola, es una capital turística de primer orden. Con Salta podemos hacer muchas otras cosas en materia turística, de servicios de toda naturaleza.
Otra cuestión a resolver es la conexión a través del ferrocarril. En Salta hay zonas complicadas en el ramal que atraviesa la Puna...
Hace poco días estuve hablando con el gerente de operaciones de Ferronor (firma chilena de trenes) y me describió un panorama bastante halageño en el sentido de que este año podría operar con una mayor frecuencia, sacando productos principalmente del área minera. Salta tiene una cantidad basta de productos: cal, cobre, oro. Ellos están poniendo sus cartas en esa área pero, como dije, también hay productos agrícolas. No obstante, existen algunas dificultades entre el Ferrocarril Belgrano y Ferronor en la medida que tienen que ajustar el mantenimiento, y también las locomotoras no son las mismas. En este momento pueden cruzar ambas, pero hay algunos temas técnicos pendientes; pero parece que el ferrocarril se viene. El ferrocarril hizo un primer viaje hace unos cinco o seis meses, y estaría operativo. Yo creo que en este momento deben estar en la etapa de la firma de los contratos entre el ferrocarril y los utilizadores. Pronto vamos a ver correr el ferrocarril entre los dos países. Eso sí que significa una reducción de costos enormes.
¿Qué evaluación hace de la integración de chilenos en Salta? ¿Qué ha podido detectar en estas seis semanas que lleva en el consulado?
Me ha llamado la atención el nivel de integración entre ambos nortes. La cantidad de descendientes de chilenos aquí también es enorme. La nacionalidad chilena, desde que se hizo la reforma constitucional en el 95, se transmite a través del "ius sanguinis". De tal manera que si usted es hijo o nieto de un nacido en Chile, tiene derecho a nacionalizarse. Esa cantidad de gente me ha impresionado. Hubo aquí un flujo migratorio enorme a través de los años, más allá de la política, la historia, y los gobiernos que han pasado como el militar, la transición y la democracia. Las familias antogastinas y salteñas se han movido hace más de cien años. Hay una integración muy grande, los chilenos que viven aquí se sienten muy bien, gozan de la bondad de esta tierra, del clima.
¿Cómo está Chile en el nuevo orden mundial con su política de libre comercio?
Hubo un proceso de internacionalización, mediante la firma de tratados de libre comercio, que ha llevado Chile. Es una red amplísima, una de las más importante del mundo. Esto ha ayudado a que el ciudadano se sienta ciudadano del mundo. Después está el otro fenómeno, el de la tecnología, la internet. El ciudadano sabe que el país está integrado, que puede viajar, muy pocos países nos piden visas. Chile es un país que no solo está integrado en términos de comercio exterior sino que en términos culturales. No estamos aislados como lo estuvimos antes por la geografía, por la cordillera, el mar y el desierto. Hoy en día eso no nos pesa.

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