*

Roland Colina: "Para un alta factible en un paciente mental debe existir un afuera que los reciba"
Con más de sesenta años dedicados a la medicina y la mayoría de ellos a la psiquiatría, el salteño Roland Colina fue premiado recientemente por el Colegio Médico de la provincia con la distinción al Humanismo en Ejercicio de la Profesión Médica. Con 85 años de edad su opinión es más que autorizada entre sus colegas y sobre todo para quienes lo consideran un maestro, terapeuta y amigo.
Las clases dictadas ad honorem en el hospital de Salud Mental Miguel Ragone desde hace mucho tiempo lo conectan con los pacientes y una profesión a la que adoptó cuando se dio cuenta el gran interés que en él despertaba.
El avance del tratamiento de las patologías, los conceptos y la manera en la que la locura se desmitifica poco a poco fueron parte de una extensa charla que el profesional compartió con El Tribuno.
¿El acceso a distintas cosas puede haberle causado al ser humano más ansiedad y por ende malestar?
Para mi indiscutiblemente el consumismo creará objetivos falsos en la existencia humana. El consumismo sustituye la realización personal plena por objetos que son deseados. Entonces permanentemente los objetos que se convierten en deseables a través de su promoción van a sustituir una existencia más plena donde lo mas importante será el vínculo con los otros seres humanos.
¿Cómo analiza el avance de la psiquiatría?
En los primeros años surgió en la psiquiatría un movimiento mundial que se originó en Inglaterra, Francia, Italia, Estados Unidos y que se llamaba la anti psiquiatría. En ella se cuestionó el modelo psiquiátrico que imperaba hasta aquella época (años 60 y 70). Y ese movimiento llegó a la Argentina con mucha fuerza.
Un replanteo...
Se escribieron libros que cuestionaban la misma existencia de una patología en el ser humano. Se decía que el enfermo mental, el loco, el psicótico es originado por una postergación, por un movimiento social que excluye todo tipo de diferencia y todo lo que sea no común. El tener visiones, alucinaciones y delirar era producto no solo del individuo en el cual se daban estos efectos sino que la sociedad estaba organizada de un modo represivo y que la locura y el loco estaban confinados en establecimientos donde iban a ser recluidos de por vida. Además de ser excluidos de la sociedad. Para este movimiento la enfermedad como tal no existía en su base si no que serían simplemente seres diferentes por lo que todo eso trajo en el mundo un replanteo.
¿Fue útil ese replanteo?
Lo importante es volverse a preguntar muchas cosas. El psiquiatra fue casi acusado en su momento de ser un represor, una persona que atendía a una familia que le decía que tal joven tenía ciertas actitudes raras y se lo internaba. Se le ponía un rótulo y que no era un diagnóstico de esquizofrenia por ejemplo.
¿Cree que se desmitificó a la locura?
Poco a poco se restituyó una mirada más científica, se replantearon las cosas y poco a poco surgieron hasta modificaciones.
Salta es conservadora ¿Cómo analiza eso?
Es conservadora pero también creo que hubo modificaciones porque Salta evidentemente no es la de aquel tiempo. Ha crecido, llega a tener una dimensión y movilidad social mucho mas intensa que en aquellos tiempos. Está llena de gente que viene de afuera a vivir aquí y hay un intercambio con el mundo mucho más rico y creativo. Creo que ha cambiado mucho y avanzó. No considero que estemos igual que antes aunque uno escucha todavía a pacientes que se quejan de vivir en una sociedad cerrada.
¿Qué opina de la medicalización en cuestiones de salud mental?
Si ésta trajera un avance científico, una posibilidad de conocer y profundizar los conflictos humanos sería tal vez saludable pero no, en algunos casos lo que trae es la indicación de un medicamento cuyo uso no está garantizado que no sea también adictivo inclusive. Hay un gran debate en el mundo sobre el uso de medicamentos. Los grandes referentes hacen una crítica muy puntual porque se tiende a clasificar a los seres humanos en una gama tan amplia que aún conductas que no podrían ser consideradas anómalas o patológicas son incluidas.
¿Está conforme con la contención brindada tanto en el sector público como privado en los pacientes psiquiátricos?
Al sector público no lo conozco tan bien porque ya no estoy trabajando dentro de la salud pública. La veo reflejada un poco hacia afuera, no podría dar una opinión que esté basada en un conocimiento certero ni concreto. Pero lo que uno observa es que todavía existen en el hospital psiquiátrico pacientes crónicos que llevan largos años internados allí pero que resulta muy difícil dar su alta y reincluirlos en la sociedad.
¿Porque cree que es difícil?
Resulta difícil porque es de alto costo. Hay que enseñarles, entre otras cosas, a cómo se vive en el mundo este que nos toca vivir, cómo se va a un banco, cómo se cruza la calle, en realidad todo. Eso es posible pero se necesita un equipo que tiene que trabajar largamente y de alto costo para permitir la re inclusión social de los pacientes crónicos.
¿Entonces no es necesario dar el alta a un paciente?
Cuando uno va al hospital observa que allí siguen muchos de ellos. Para que un alta sea factible tiene que haber un afuera que lo pueda recibir y que lo ayude a integrarse a esa sociedad. Eso es un ideal pero todavía es difícil. En mi tiempo estaba orgulloso de haber conseguido muchas altas pero los que salían por la puerta principal entraban por la puerta del costado porque la familia en varias ocasiones después venía con otro problema, tal vez más grave y era el que no podían tenerlos.
¿Qué rol cumplen las adicciones?
La adicción es un sustituto que permite "prenderse" como diríamos entre comillas a una droga, sustancia o conducta. La relación entre los seres humanos está falseada, y entonces se busca en la droga la sustitución de aquello que parece faltarle. El ser humano encuentra un camino autónomo en apariencia de la circunstancia que le toca vivir. Se aparta de la realidad porque la realidad le puede ser insoportable. Creo que antes existían menos adicciones pero en la actualidad es algo muy visible y ha pasado a ser un tema universal debatido en todos los ángulos y que preocupa por lógica a todos los pueblos y gobiernos de alguna manera. Hubo un crecimiento importante de jóvenes que están implicados en este tema de las drogas y el alcoholismo juega un papel importante.
¿Siente que se rotula al niño en patologías que antes no se visibilizaban?
Un chico que hace una travesura, algo así como un poquito más serio o grave de lo habitual ya está clasificado. No solo en los niños sucede esto, porque si alguien tiene una cierta exaltación en el animo ya es una hipotimia.
¿Los hábitos cambiaron mucho con el tiempo o cambió el sentido de autoridad?
Antes había un principio de autoridad que nosotros los niños respetábamos mucho. La sociedad tenía un alto contenido represivo, de jerarquías, de actitudes y de poderes que se ejercían sobre los niños. Ahora uno observa mucha más libertad, más violencia visible y digamos que el cuestionamiento permanente de la autoridad. Creo que si la autoridad debe ser remplazada por un auténtico vínculo afectivo que entrañara un verdadero amor entre los seres humanos, hubiera sido ventajoso la libertad en el amor. Pero de otra manera resulta contradictorio en muchos de los aspectos y donde la vida individual y lo particular nos resulta escondida de la vida pública.
Dos mundos...
Esto hace que haya dos mundos en el ser humano, aquello que nos pueden contar en el consultorio y lo que hacen en su vida concreta en donde tal vez no puede llevar a cabo su proyecto libre de existencia.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Debe iniciar sesión para comentar

Importante ahora

cargando...