Hombres y mujeres, casi por igual llegan al Centro de Consulta y Orientación de la Secretaría de Adicciones de la Provincia.
Romina Cardelli, psicóloga del Centro de Integración y Tratamiento Cedyt (ex-Cepris) explica lo que considera "un fenómeno de este tiempo" y es el considerable aumento de las consultas de mujeres adictas. "Hoy estamos frente a una mujer de la posmodernidad, que fue achicando las diferencias en relación a los hombres", consignó la profesional.

¿Por qué cree que aumentó la cantidad de mujeres con problemas de consumo que llegan al Centro de Consulta y Orientación?
Aumentó el porcentaje de consumo de mujeres y también las consultas, eso está claro, pero aún así en los programas no vemos la cantidad que consideramos deberían llegar para un tratamiento. Es más complicado porque la mayoría son madres, eso hace que haya menos mujeres en el tratamiento. Me parece que puede ser un rasgo de la época. En general la posición de la mujer fue cambiando a lo largo de los años. Hay una mujer de la posmodernidad que fue achicando las diferencias con relación a los hombres; se podría pensar en una posición más activa, quizá más masculinizada.
¿En ese nuevo contexto se inscribe el mayor consumo?
De hecho, ocupa lugares que antes eran impensados, cada vez más se asemeja a la posición histórica del hombre. Entonces, me parece que en ese punto, al haberse borrado o achicado algunas diferencias entre lo femenino y lo masculino, el consumo no escapa a esa lógica. Creo que esta lógica no escapa a la época y que es un rasgo de estos tiempos. En resumen: la mujer aumentó su consumo como un sesgo propio de la época; ya no hay tantas diferencias entre lo que hace uno y lo que hace el otro. Este es un rasgo distintivo.
¿El tratamiento que ustedes brindan es igual para unos que para otras?
Es el mismo, solo que a veces las mujeres no pueden permanecer por algún motivo especial que generalmente tiene que ver con sus hijos. Porque algunas tienen hijos pero por su problema de adicción no los pueden criar, pero otras no, son ellas las que se encargan de las criaturas.
¿La edad de inicio en el consumo de drogas es la misma en el hombre que en la mujer?
Quizá en el caso de las mujeres sea un poco más tardío, pero no mucho más. Puede ser entre los 16 y los 17, siguen siendo adolescentes. Y muchas veces la primera relación de las chicas con el consumo esa partir de las relaciones, de los hábitos que tenga el otro.
Por ejemplo, si su pareja consume ella se hace consumidora.
Quizá el inicio es más tardío y en algunas ocasiones está asociado a la pareja. Esto determina, también, que el comienzo de la etapa de consumo sea más tarde. A veces sucede así, a veces, no. Es bastante variable.

¿Hay diferencia en cuanto a la constancia para seguir un tratamiento?
Sí. En el caso de las mujeres, muchas veces se ve interrumpido antes. Entiendo que, en general, los hombres no tienen obligaciones con los hijos. Aunque los hombres también tienen responsabilidades como padres, por ahí no es tan fuerte la necesidad de una presencia constante para la criatura. Son situaciones distintas por el género y, por eso mismo, a las mujeres se les hace más difícil sostener un tratamiento.
Estas modificaciones ¿obligan a cambios en los equipos de profesionales?
Nosotros siempre vamos replanteando sobre los dispositivos como para poder sensibilizar y acomodarnos a las particularidades que van llegando. El equipo se reúne semanalmente en un espacio de charla y de formación que nos permite ir repensando los casos y abordarlos en consecuencia, siempre de acuerdo con la particularidad de cada caso.
¿La sustancia más consumida por las mujeres es, igual que en el caso de los hombres, la pasta base de cocaína?
Sí, en general, es lo mismo. Predomina la pasta base y también, muchas veces, en combinación con el alcohol.

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Sección Editorial

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