Luego del sismo de octubre de 2015 en El Galpón, un grupo del Taller de Arte de Rosario de la Frontera se solidarizó con el pueblo vecino y colaboró con el arreglo de imágenes religiosas.
Entre todo el desastre que dejó el terremoto, la solidaridad se hizo presente con este particular aporte. "Tras la situación por la que estaba pasando el pueblo, con las alumnas del taller decidimos juntar alimentos no perecederos, agua, ropa y cualquier bien que pudiera ser útil. Fuimos a entregar lo recolectado y nunca creímos que los daños hubieran sido tan grandes", explicó Edith Carbone.
Cuenta que en la parroquia San Francisco Solano los recibió el sacerdote, pero como estaba prohibida la entrada tuvieron que ir hasta el predio Divino Niño. Allí se encontraba reunido un grupo de vecinos y comenzaron a relatar y mostrar todo lo que habían pasado. Entre todo lo dañado, había antiguas imágenes de santos y vírgenes destruidas.
Al analizar la situación, este grupo de mujeres asumió el compromiso con los vecinos para restaurar las imágenes.

Manos a la obra

"Volvimos a Rosario con la imagen del Divino Niño, la Virgen de Huachana, de la Medalla Milagrosa y De la Asunción. Si bien ganas sobraban, en el taller nunca habíamos practicado restauración. Fue todo un desafío, pero con la ayuda de los profesores, llevamos adelante este proyecto que realmente fue muy conmovedor", comentó Valeria Arroyo, otra alumna.
Fueron meses de arduo trabajo hasta que, hace unos días, volvieron a El Galpón con todas las imágenes reconstruidas. "Cuando llegamos con los trabajos se podía apreciar emoción y agradecimiento en los rostros de cada una de esas personas. Nosotros no habíamos tomado dimensión de la obra que habíamos hecho y de lo que esas figuras representan para los vecinos del pueblo", subrayó Edith. Al saber del buen desempeño de las alumnas, la gente les solicitó ayuda para restaurar otras imágenes y cuando volvieron a devolverlas la ovación fue aún mayor y con nuevos pedidos. "Quizás sea un trabajo que nunca se termine, pero estamos muy felices de poder ayudar", agregó Carbone. Uno de los profesores a cargo de la restauración, Enrique Santillán, se mostró conmovido por esta gran experiencia. "Me pareció muy positivo el proyecto, en primer lugar porque la idea surgió de las alumnas. El arte humaniza a la persona y en este caso fue algo solidario. Ese es el propósito de la enseñanza", dijo.

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