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Rubén Ehizaguirre, la voz que enamoró al mundo del folclore
Los oídos se endulzan cuando las melodías nacen de sus cuerdas vocales: una voz que permanentemente llega al corazón. Quienes lo conocen lo rotulan con mayúsculas.
Rubén Ehizaguirre fue, es y será, uno de los puntales en la vida de los incomparables Los Nocheros.
Por más de 30 años lleva recorriendo los escenarios emblemáticos del planeta. Un hombre como cualquiera, con una familia por quien velar, con obligaciones y responsabilidades, con ganas de amar y ser amado.
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Seguramente un importante puñado de seres humanos trasluce en su imaginación como transcurre la vida del "Negro". Hoy, entraremos en su intimidad.
"Mi niñez la recuerdo espectacular. En mi casa no abundaba nada, era un hogar de clase media en la que teníamos lo necesario para una vida digna. Mi viejo tenía un buen laburo. El jardín de infantes lo hice en el Peter Pan, que estaba en calle Buenos Aires al 300. Después pasé al Colegio Belgrano donde concurrí toda la primaria. En la secundaria fui al Instituto General Güemes; finalmente terminé los estudios en el nocturno. Tenía una canchita al frente de mi casa, me he criado peloteando ahí, llenándome de tierra. Mis pasatiempos favoritos, más allá del fútbol, eran el trompo, la bolilla, la ticha, que era el famoso agujerito en la tierra y jugar con monedas. Recuerdo la verdulera que sabía llegar a casa, o el lechero que dejaba la botella de leche con la tapita de papel metálico de todos colores. Sabía ir los sábados un muchacho que lustraba los zapatos de toda mi familia, yo me sentaba con él y le ayudaba un poco a lustrar y me quedaba charlando con él, uno se hacía familiar con la gente", inició su charla el "nochero".
Su tata Ricardo, como él lo llamaba, era un hombre que trabajaba administrando tierras, eso ocasionó que "yo me criara entre la ciudad y el campo. Mi mamá María era ama de casa. Conozco muy bien los quehaceres rurales, digamos, si se trata de ensillar un caballo, de pialar, de yerra, o encañar tabaco. Son cosas con las que me he criado. Y agradezco tanto eso, el haberme rodeado de gente humilde, me ayudó a crecer, te ayuda a ser".
"Desde joven aprendí a ganarme mi dinero, cuando tenía 14 años un amigo que vivía en Buenos Aires me enviaba ropa y yo la vendía aquí. Después de un tiempo, este chango se volvió a Salta. Me fui a laburar con mi hermano Ricardo en el camión de mi viejo, un Chevrolet C 60. Traíamos bolsas de abono para la tierra de un lugar cerca de Cobos y luego la vendíamos en la zona de camino a San Agustín, en todas las fincas chicas que hay por ahí. Después trabajé en una de las carnicerías de mi tata", agregó.
Un personaje que no marca diferencias. Su simpleza se refleja en el día a día, y siempre remarca: "Soy un vago al que le gusta estar y compartir con la familia, con los amigos, de la misma manera me gusta ser un tipo normal, común y corriente. Me encanta salir a la calle, ir de compras, pagar mis facturas. Lo hago por el simple hecho de rodearme de gente, de salir y ver las calles de mi ciudad. Mi lugar en el mundo es Salta, me encanta caminarla, recorrerla, compartirla, me apasiona sentarme en un café, compartir un rato de fútbol, de bohemia, un asado, juntarme en la casa de uno, de otro, o simplemente estar con la familia".
Eso le aflora desde el ángulo afectivo. Pero un hombre público como él también tiene una mirada sobre lo que sucede a todos. "Si me hablás de la parte política, he conocido otra Salta que quizás estuvo un poquito mejor en la parte estética, pero eso es laburo, es compromiso de quienes están al frente de la provincia.
No digo que sea culpa de ellos, es algo que se arrastra, pero creo que con ganas de trabajar, con compromiso, se la puede volver a poner a Salta tan linda como la recuerdo yo. Gracias a Dios no sufrimos extremos problemas de inseguridad, más allá de casos que no sé si vale traerlos a la memoria. Aquel que está leyendo la nota sabe a lo que me refiero, con algunos homicidios que por ahí han puesto a Salta a consideración del país, pero no es de lo que más ocurre, gracias a Dios, en esta bendita tierra. Más nos conocen por la amabilidad, por el trato, por la comida".
También hizo referencia a la actualidad del país. "El problema no es Argentina, los responsables somos nosotros, es la manera en que somos, la forma de ver y hacer las cosas. Siempre son tires y aflojes, siempre hay peleas, nunca concordancia, jamás el que uno gobierna y el otro ayuda; eso es mentira, somos demasiado egoístas, hablo desde el punto de vista de los gobernantes, aunque soy totalmente apolítico".
Y siguió: "Hay que aceptarlo, los tiempos no son los mismos. Nuestra época era de mucho respeto con los mayores, nos hemos criado así, somos así y uno trata de inculcarle a los hijos. Hay que adecuarse a los tiempos difíciles que se viven. Tengo una hija adolescente: Constanza, con todo lo que ello implica, con lo difícil que es acompañarla y estar al lado porque ella vive en Buenos Aires, pero bueno, también tengo el otro piojo que acaba de cumplir dos años: Alen del Milagro, y que lo disfruto más por cuestión de distancia. María Belén es quien me acompaña en la vida, se banca las mil y una, sobre todo las ausencias, y la crianza de la bebé. Es una mina impresionante, es buena compañera, comprensiva, amiga, creo que con eso te digo que soy un tipo muy afortunado en mi vida", aseveró el Negro.
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Rubén junto a su familia.
Rubén junto a su familia.
En innumerables ocasiones se tejieron versiones del alejamiento de Rubén Ehizaguirre de Los Nocheros, él mismo se encargó del tema. "Si me fuera del grupo, la verdad que no cantaría profesionalmente. No tendría problema si alguien me pide que grabe en su disco o un compañero me suma a su espectáculo por una causa solidaria. Jamás voy a dejar de cantar, ya sea en una reunión de amigos, en un asado, en donde sea, pero con contrato solo con Los Nocheros. Dios me brindó el don de la voz y jamás pienso callarla, me provoca placer utilizar las cuerdas vocales.Pero nunca pienso en eso porque todavía hay Nocheros para rato".

Un brindis por los 30 años de Los Nocheros

Pasaron 30 años desde aquel día de 1986 cuando, en una reunión de amigos, dicidieron encaminarse profesionalmente en el oficio del canto, sin imaginar que llegarían a movilizar masas. Luego de un notable aprendizaje, sellaron un pacto: jamás abandonarían el barco aunque las inclemencias del tiempo les jugaran en contra. Estos muchachos unieron sus sueños. Y perseverancia, constancia, esfuerzo y sacrificio fueron los nuevos temas de su repertorio. La apuesta valió la pena porque con sobrado sudor llegaron a convertirse en pioneros del resurgimiento del folclore nacional.
Sortearon momentos difíciles donde el folclore no levantaba cabeza, pero nada ni nadie los hizo "arrugar" y siempre con la frente en alto le dieron luchas a las malas inclemencias del tiempo.
"Todo comenzó cuando conocí a Mario (Teruel), me tentó para iniciar una nueva propuesta junto al Pala Aguilera, quien dejó el grupo Tiempo Salta. Probamos varias voces para completar el cuarteto pero al final nos inclinamos por Kike (Teruel), quien regresó de Tucumán tras intentar en la carrera de Ingeniería. Esto fue a fines de 1985. Por aquel entonces también cantábamos en el Coro Polifónico, casualmente su director nos llevó a la Peña Gauchos de Güemes, donde nos mantuvimos por varios años.
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Foto: Pablo Yapura.
Foto: Pablo Yapura.

En 1993 aparece todo el tema del cólera en Salta, y el turismo bajó de manera alarmante. Cada uno tenía su trabajo por aparte, pero allí se produce el alejamiento del Pala, ya habíamos cantando ese año en Cosquín y nos dieron el premio Grupo no Programado, que nos posibilitaba una actuación gratis para el año próximo en el escenario mayor. A Jorgito (Rojas) ya lo conocíamos de asados y de juntaderas. En 1994 vino la consagración en Cosquín. A partir de allí empezó a escribirse la historia grande de Los Nocheros, sin olvidarnos de las canciones que aportó el recordado Yuyo Montes en el primer disco. Siempre le agradezco al Tata Dios por darme este laburo", dice el "Negro" Rubén.
Pasaron tres décadas y mantienen intacta la llama del éxito (Alvaro Teruel reemplazó a Jorge Rojas). Si bien mucha agua corrió en este océano musical "aún mantengo recuerdos hermosos. Desde llegar por primera vez a Cosquín con toda una delegación en la que iba también el Chaqueño Palavecino, hasta el primer Delmi luego de recibir el premio en Cosquín. En esos momentos no teníamos dimensión realmente de lo que estábamos viviendo, de lo que pasaba en la gente con la música de Los Nocheros. Historias inolvidables, como traernos todos los premios de Viña del Mar, giras latinoamericanas, viajes por Europa, giras por el mundo, que se yo... actuar en el Teatro Colón, cantar con Mercedes Sosa, presentarnos con la Metropolitana de Londres, ir a los Premios Grammy, recibir la cantidad de premios que nos han dado, nacionales, reconocimientos internacionales, y tantas vivencias más".
Pero Rubén también hace mención a otras situaciones que no fueron tan agradables "Me viene a la memoria la macana que nos mandamos en Córdoba con el tema del playback. No es que quiera embarrar a nadie, pero no hemos sido los únicos, ni vamos a ser los únicos, que sigan utilizando este tipo de cosas. Que quede en claro que nosotros no lo utilizamos jamás para engañar a la gente, al contrario, no queríamos fallarle a la gente. Nos hablaron de LV3 por esta actuación, le dijimos que no se podía porque Jorge estaba mal de la garganta, fue tanta la insistencia que se barajó la posibilidad del playback. Pero bueno, los aparatos son los aparatos y pasó los que pasó. Pero así y todo, prevalecen los recuerdos lindos, como haber grabado discos en Los Ángeles, en Miami, en México. El camino del cantor, por lo menos del que nos ha tocado a nosotros, fue un camino realmente bondadoso, y eso se lo tenemos que agradecer a las canciones, a los medios, a la gente obviamente, y a las familias, antes que a nadie".

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